
Conductor a sueldo de Kreider, galán rubio de los que parecen salidos de un afiche viejo, Larkin entró a la crónica en su hora más oscura: con el jefazo postrado en la enfermería y la mitad del convoy perdida tras la catástrofe del zepelín, fue él quien tomó el volante del tren blanco y lo hizo retroceder sobre rieles imposibles, tendidos sobre un cielo de agua, para reagrupar a los sobrevivientes rumbo a la Rueda de la Fortuna.
Le decían “el loco Larkin”, y se lo ganó en la incursión final: cuando la banda montó el tren gravitatorio “Chuchu” para perforar la realidad hasta la esfera del Maestro, Larkin lo guio a mano, sin más instrumento que el pulso. Y cuando todo se derrumbaba tras la caída de la Reina Oscura, todavía tuvo tiempo de salir en una moto vintage a rescatar el cuerpo mancillado de Zaa de entre los escombros.
Un empleado, en el papel; en los hechos, el hombre que condujo a la banda hasta el fin del mundo y volvió.
Vínculos
- Kreider — el patrón que pagaba su sueldo
- el tren rojo — el convoy que tomó tras el desastre
- el tren gravitatorio “Chuchu” — guiado a mano hasta la esfera
- Zaa — rescatada en moto de entre los escombros
- 2087 — la Pandemia del Mundo Nuevo