Las personas me rechazan por lo que no quieren ver.
Presentación
Felipe es un gigante amnésico que anda entre las ciudades invisibles, del que no se ven ejemplares desde hace mucho. Se presenta con dignidad —“mi nombre es Felipe, como el del bautizador”— y evoca al mensajero de la reina de Saba que llevaba incienso y raíz de ébano. Llegó a la región del Gobi hace veinticinco años y la pasó bien; al volver lo apresaron, lo declararon demonio, lo esclavizaron a golpes en una fosa. Allí un cristiano lo convirtió y lo bautizó — y enseguida se teleportó, en un eco del apóstol Felipe y el etíope. Desde el agua extraña de ese bautismo no recuerda nada anterior. Resentido con los “chupacirios”, quiere una sola cosa: saber qué hizo, quién fue.
El drama de Felipe es su bautismo-sello. En la catedral de Urga pide desbautizarse para recobrar la memoria, y el Preste podría hacerlo. Pero Auro intuye la trampa: el bautismo es un sello que mantiene alejada de este mundo a una criatura muy oscura con la que Felipe tuvo que ver; si se levanta, ese mal se manifiesta —“él quiere ser libre, pero su instinto quiere volver a tener poder y ser lo que era”—. La mesa lo resuelve con piedad: no se toca el sello. Auro le propone otro camino: “construyamos una nueva memoria; caminemos juntos, y cuando ya no quieras dejar de ser quien sos, entonces podrás ver quién eras”. Su primer recuerdo recuperado es la llegada a Dorotea cuando la ciudad todavía era linda y sus tres gobernantes eran sólo tres bardos fantoches tocando el clarinete.
Vínculos
- El Preste de Urga — que podría desbautizarlo y devolverle la memoria
- Urga — la ciudad-santuario donde se plantea el dilema del sello
- Armagedón — el aasimar del Apocalipsis ante quien se sincera
- Auro — que descubre el sello y le ofrece construir una memoria nueva
- La criatura muy oscura — el mal antiguo que su bautismo mantiene sellado
Apariciones
- Ciudades Invisibles, T1 — el sidetrek del desierto de Gobi: Urga, la catedral, el bautismo que no se toca
Casas del ciclo · ⛓ ✦ Un sello por memoria: para no ser lo que fue, Felipe acepta no saberlo. La redención, aquí, no borra el mal — lo posterga, y camina a su lado. — glosa del archivero del Plata.