
Presentación
Hijo de Betsy Clark —la mujer que el cuaderno 99 registra también como la viuda Brockford—, es un joven atrapado en el umbral entre dos linajes. Por su madre es humano; por su padre ausente carga la sangre de los Profundos, esa estirpe anfibia que en las Malvinas de 1966 rinde culto a Cthulhu bajo la Orden de Dagón. La herencia paterna está ganando: el muchacho se halla en plena metamorfosis, “se va a convertir en algo todavía más pescado y se va a meter en el mar”.
Su tragedia no es cósmica sino doméstica. Quiere seguir a su padre a lo profundo —descender al abismo donde la familia verdadera lo espera bajo las olas— y por eso está peleado con su madre, que lo retiene en la superficie y en lo humano. El conflicto entre los dos da la nota más reconociblemente humana del horror: una pelea de madre e hijo recortada contra el fondo abisal del Mythos. Aparece armado con un arpón, instrumento a medio camino entre la pesca costera de las islas y el arma ritual de quienes ya pertenecen al mar.
Notas
El cuaderno 99 conserva el registro del híbrido y de su madre bajo el apellido Brockford; en el desarrollo de la gesta la madre se nombra como Betsy_Clark. Ambas grafías designan a la misma viuda y al mismo hijo. Su arco queda abierto: la metamorfosis no se ha consumado y la decisión del muchacho —el mar del padre o la tierra de la madre— pende todavía sobre la gesta.
La Orden de Dagón y los Profundos a los que pertenece el padre son la facción anfibia del culto a Cthulhu en las Malvinas; no comparten identidad con el grupo homónimo de otra gesta del archivo, sino que remiten directamente al sustrato lovecraftiano de esta gesta.
Casas del ciclo · ☯ El muchacho es la costura de dos mundos que se contagian: humano por Betsy Clark, su madre, que lo retiene en la tierra; Profundo por el padre ausente, que lo llama al mar bajo el culto a Cthulhu de la Orden de Dagón. La metamorfosis es el contagio en acto —«se va a convertir en algo todavía más pescado»— y la pelea con la madre es el cosmos gemelo reducido a tragedia doméstica: superficie contra abismo, tierra contra olas, en un solo cuerpo a medio cambiar. — glosa de Sucesos.