El sargento isleño que conduce a los recién llegados sin decirles a dónde. Mano derecha de la viuda; engranaje de la Orden que recibe a los argentinos para estudiarlos.

Presentación

Joe Garfield es el hombre de confianza que la isla pone al volante. Sargento de uniforme y modos hospitalarios, es quien transporta a los recién llegados del Operativo Cóndor de un lado a otro de la turba —los lleva, los acomoda, los reparte por las casas— con la solicitud de quien hace un favor y la frialdad de quien cumple una consigna. Lo que parece cortesía isleña es, como todo en esas islas, otra cosa: Garfield no acompaña a los argentinos, los traslada hacia donde la Orden los quiere.

Su lealtad verdadera no está con los viajeros sino con la viuda de Casa Brockford, Betsy Clark. El registro de aquellos días lo anota sin rodeos como “entongado con la viuda”: son socios, cómplices de una misma trama que los recién llegados todavía no alcanzan a leer. Garfield es el brazo que mueve lo que ella decide.

El traslado del cilindro

Donde el sargento muestra su oficio es en lo que carga. Por lo bajo, en inglés, Garfield coordina con Betsy el traslado del cilindro —el contenedor de esa piedra azul que está en el centro de todo lo de la isla— y “del otro”: you brought the other… bring it here. Es él quien acerca a la casa la materia que la cofradía necesita poner en marcha, el material que más tarde, en el faro, se revelará órgano vivo. En esa logística callada Garfield deja de ser un chofer servicial y se vuelve lo que en verdad es: un engranaje de la Orden Esotérica de Dagón, la cofradía batracia que adora a Cthulhu y prepara su venida desde el fondo del mar. No es de los que oran ni de los que se transforman; es de los que transportan, de los que abren la puerta y traen lo que hay que traer. Sin agentes así, capaces de operar a la vista y con uniforme, el rito no llegaría nunca al faro.

Notas

El registro físico del sargento se guarda en el cuaderno 99, junto al de la viuda, la Orden de Dagón y la casa de Brockford. Su arco, como el de la viuda y el del hijo híbrido, queda abierto: Garfield sigue siendo, al cierre de aquellas jornadas, una mano leal de la Orden a la que los recién llegados todavía confían su transporte.

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