Presentación
Llegó a Ardis Vala detrás de un cajón: venía escoltando la comitiva fúnebre de un enviado muerto de Thoth, y cuando la comitiva se deshizo él se quedó. Templario del Laberinto de Marfil, cruz tatuada y los símbolos góticos de una orden cuyo nombre el archivo no conserva bien —Santo Jerusalorio [¿grafía?]—, caminante de planos. Del equipo con que entró no le queda nada: en este dominio todo lo que venía de otras capas se le fue desgajando de encima, pieza por pieza, hasta dejarlo sin armadura. Conserva una sola cosa. Una cuerda casi infinita, que no sirve para pelear y que él toca como un amuleto cuando se siente perdido. Es el hilo de su mujer.
Su gesta es una sola y no la disimula: encontrar a su señora. Se llama Ariadna, es inmortal, y él sostiene que eso no la salva —puede estar igual atrapada—. Su cuenta es la del arca: “cuando están en mi cuenta las almas girando, cuando hay un millón de almas girando, está la posibilidad de que Ariadna esté siempre en el hilo.” Un millón doscientas mil almas giran adentro de Vala. Arslan las cuenta de a una. En la biblioteca, entre falsas Ariadnas, dio con un tomo oscuro —el libro de Ariadna— y con un grabado que lo detuvo: un último templario de pelo largo, idéntico a él, y al pie la leyenda amada Ariadna en las puertas del laberinto. El archivo anota el hallazgo y no lo interpreta. Ni él lo hizo.
No jura. Cuando el pontífice restituyó armas y dominios a cambio de lealtad y los demás se arrodillaron, Arslan se quedó parado: “a mí no me gusta la idolatría ni la lealtad. La lealtad no se pide.” Le costó saber, poco después, que la primera ley de ese trono dice que nada que no pueda caminar bajo el sol seguirá existiendo —y que su amada, quizás, no camine bajo el sol—. Con Argus selló entonces el único pacto que aceptó en toda la gesta, y fue de buscar: vos vas a buscar a mi mujer y yo la tuya, con la advertencia de no tocarla si la ven, porque la van a detectar como demonio aunque ya no lo sea.
La escena por la que el archivo lo guarda es la del despojo. Los hechiceros de Nerub_Null los emboscaron en su propia sala, los vencieron sin matarlos y los desvalijaron hasta el último anillo: armas, capas, gemas, oro. Los Buscadores entregaron todo. Arslan se negó a entregar la cuerda —lo único que le quedaba de ella— y ofreció duelo a muerte por un pedazo de soga sin valor. Los sortianos, que no son gente de conmoverse, se miraron entre ellos y se la dejaron. Salieron vivos y en pelotas; él salió con el hilo. Poco después estalló —quiso marchar solo contra el castillo de Caladan y lo tuvieron que frenar entre todos—, y no estuvo en el mausoleo la noche en que los últimos Buscadores no salieron. Del final de su búsqueda no quedó registro. Lo último que el archivo conserva sobre Ariadna son dos cosas, y ninguna es una respuesta: una cabeza de piedra en un nicho de cripta —“una Ariadna”, le decían, una Ariadna negra, una elfa que había sufrido— y, más lejos, una sacerdotisa que fuma mucho y busca a su marido. Y no se encuentran.
Ver también
- Ariadna — el nombre que Arslan busca entre un millón de almas; el archivo no ha resuelto si es la misma
- Hilo_de_Ariadna_Ovillo_de_Plata — el motivo del hilo, del que su cuerda es una encarnación
- Laberinto_de_Marfil — su orden de origen
- Argus — el compañero con el que selló el pacto de las dos búsquedas
- Nerub_Null — el que lo despojó de todo menos del hilo
- Papa_Alejandro_Sixto — el trono al que se negó a jurar
- Buscadores_de_Ardis_Vala — la compañía
- Vala — el arca cuyas almas cuenta
- Caladan — el señor contra el que quiso marchar solo
- Thoth — el enviado muerto de cuya comitiva fúnebre llegó
Capa interna [R]
No diegético; el dispositivo de la mesa, fuera de la lectura pública.
- Ref.: S18 (se niega a jurar ante el Papa: “a mí no me gusta la idolatría ni la lealtad… La lealtad no se pide”) · S19 (presentación completa: templario del Laberinto de Marfil, “Santo Jerusalorio” [¿nombre?], la comitiva fúnebre del enviado de Thoth, la cuerda casi infinita como hilo de Ariadna; el pacto con Argus; la primera ley del Papa; la biblioteca y “el libro de Ariadna” con el grabado del templario idéntico; el despojo de Nerub Null y el duelo ofrecido por el hilo: “el último romántico” conmueve incluso a los sortianos; el estallido final y la marcha frustrada contra el castillo de Caladan) · S20 (recap del backstory: “cuando están en mi cuenta las almas girando…”, cierre de la cita [poco claro]; la cabeza de “una Ariadna negra” en la cripta; la carta final de la sacerdotisa que fuma, “Ariadna buscando a su marido. Y no lo encuentran”).
- Ariadna — hilo tendido con cautela: los tres ecos de S20 (la cuenta de las almas, la cabeza de la elfa negra, la carta) caen en la misma sesión y el consolidado los marca como “triple eco”, no como identificación. La ficha los yuxtapone sin cerrarlos. No se afirma que la Ariadna negra de la cripta sea la esposa de Arslan.
- 🔴 Identidad de las esposas: S19 consigna que “el pasaje del pacto Arslan–Argus y la identidad de cada esposa (Lali/Ariadna) viene enredado en la transcripción”. Cotejar con la ficha
Bellaca(Lali es la mujer de Argus según S17, y la de Decio según el canon previo). Nudo sin dirimir. - No cae en el TPK: el jugador de Arslan faltó a la S20; diegéticamente el compañero simplemente no estaba en el mausoleo. La ficha lo dice sin explicar por qué (“de eso no quedó registro”).
- Grafías dudosas: “Santo Jerusalorio” (su orden); “Alexin Mancheltut” (la espada élfica defensora que rastreaba en el índice, de una caballera de la Cicatriz del Sol); “Aswan” (la historia del libro de Ariadna); “crinchers” (en su negativa ante el Papa).
- Slug faltante: no existe ficha de Ariadna para AV; se enlaza
Ariadna(existente, otra capa) — verificar que no sea una identificación indebida al publicar.