Sixto

«Mi nombre es Sixto. Sir Sixto. Caballero Sir Sixto… Veydrun Formae.» — presentación recogida de su propia boca, con sus tres títulos y ese cuarto nombre que nadie ha explicado

Esta es una genealogía extraña: la de un linaje de un solo hombre. Ningún registro le conoce padre, hijo ni casa; lo que se hereda en Sixto no es sangre sino investidura, y las investiduras se le acumularon encima como capas de sedimento — Sir, Lord, Papa. Caballero de la Orden de la Cicatriz del Sol, guardián designado de un tesoro, líder del Foro de Set y, bajo tiara, legislador de la primera ley solar. Todo eso sobre un cuerpo que pagó el precio por adelantado.

El cuerpo como certificado

Sixto envejeció cuarenta años de golpe. Pelo blanco hasta los hombros, el cuerpo «chupadito», consumido. Cómo ocurrió, el archivo no lo dice — si fue el vampiro que lo atacó en el nivel 4, si fue la maldición de la que lo curó Marius, o si fue otra cosa que se dejó en lo de abajo. Lo que se sabe es que la travesía por el subsuelo —los niveles 4 y 6, la caverna, la ruta secreta— entró por un lado del hombre y salió por el otro, y que el pelo blanco es el certificado de ese tránsito. La autoridad de Sixto no viene de un trono: viene de haber estado donde no se respira y haber vuelto.

Las piezas del hombre

Viste «armadura gótica de alguien que ha visto cosas»: placas oscurecidas de factura élfica con elementos góticos de plata, «la de la elfa». En uso se la describe «de perfecta usura», «entre negra y rojiza», de movimiento perfecto, con sobrevestas y un casco desmontable que funciona como escafandra — señal de que estuvo donde el aire no llega. El Narrador la compara sin rodeos con «la armadura de Drácula», y esa comparación es una espina clavada en el centro de esta entrada, como se verá.

A la espalda, dos espadas cruzadas, y una brilla más que la otra. Una espada larga «genera como un zumbido, como una energía» más que un brillo: señal de estar imbuida hondo de poder. Cuál de las dos es la que zumba, ni de dónde vinieron, no consta.

En los dedos, dos anillos, y la distinción entre ambos es toda su biografía: el anillo papal —el que le besan— es el poder; «el de Pelagio», que lleva «como un recuerdo», es la memoria. El gesto de sumisión a su autoridad es besar el anillo, y solamente ese anillo.

El enviado

Como caballero, Sixto es el que va adonde lo mandan: «habían enviado un caballero suyo que era Sir Sixto» al nivel 6, a buscar un módulo de armas — es él «quien buscaba las verdaderas armas de disuasión que controlarán todo este caos». Qué es exactamente ese módulo, y si llegó a obtenerlo, el archivo lo calla. En el nivel 4 lo atacó el vampiro hermano de una «mistress». Y existió para él, solo para él, «otro camino»: una ruta de escape abierta a propósito, que únicamente él conocía y que llegaba directo al maestro. Quién la abrió, y con qué fin, es una de las preguntas más incómodas de este registro.

La bisagra

Porque Sixto trata con los dos lados. Es caballero de la orden del maestro vampiro, que le reclama lealtad, y a la vez la voz que media con la compañía de aventureros: «Sir Sixto, vos tenés que estar con nosotros en esta». Carga además una culpa que reconoce sin defenderse — no pudo evitar la infección del huevo: «sí, lo sé, no pude evitarlo».

La ley

Tras la victoria en combate quedó a cargo del Foro de Set, por arreglo declarado: «el líder de esto, dijimos que iba a ser el rubio». Y como Papa dictó su primera ley, taxativa:

«No dejarás que nada que no pueda caminar bajo el sol siga existiendo.»

Esa ley no es una opinión: define qué clase de seres tienen permitido existir, y eso la vuelve una amenaza estructural para todo lo no-solar del mundo — incluida, nótese bien, la orden del maestro vampiro de la que él mismo es caballero, y su propia armadura, la que el Narrador emparienta con Drácula. Si hay conflicto declarado entre el legislador solar y sus lealtades nocturnas, el archivo no lo registra; el cronista solo apunta que la Cicatriz del Sol, el Foro de Set y el papado no parecen tres cargos sueltos sino el mismo dispositivo visto desde la milicia, la política y la ley: fuerza armada, plaza que gobernar y doctrina que justifica el uso de la fuerza. Los caballeros de la Cicatriz del Sol «son de las fuerzas más potentes aquí», y cuando la orden despliega, «está Sir Sixto en el centro».

La disputa de los dos Sixtos

Acá conviene pisar el freno y poner las cosas en su sitio. Las voces del archivo sostienen dos lecturas a la vez y ninguna cede. Una escuela dice: Sir Sixto, caballero de la Cicatriz del Sol, figura enviada por la orden del maestro. Otra escuela dice: Sixto, compañero de la banda, gladiador primero, guardián del tesoro y Papa después. Los registros los tratan como dos y los nombran como uno — «Lord Sixto», «aparece Sir Sixto», «mi personaje es Sixto» — sin que ningún hecho zanje si son la misma persona. Este cronista no lo va a resolver por su cuenta: deja constancia de la disputa y de que, en la práctica, el mundo se comporta como si toda esa autoridad convergiera en un solo cuerpo desgastado.

Lo mismo con el nombre papal: se lo llama Papa Sixto y también Papa Alejandro (VI). El propio archivo pregunta «por qué se llama Alejandro» y deja la respuesta pendiente — «dejémosla como una nota armada». Cambio de nombre, dos pontífices o confusión de las voces: sin establecer.

Advertencias del cronista

Quedan abiertas, además, estas cuestiones: qué es Veydrun Formae —verdadero nombre, título, alias u otra persona—; qué tesoro custodia y dónde; quién abrió la ruta secreta y para qué; cómo perdió los cuarenta años; cuál de las dos espadas zumba y de dónde salieron ambas. Y una nota genealógica final, que en una entrada de esta categoría duele: circulan por el archivo un «tío Caladan», un «primo Roderick» y un «abuelito Alumine», pero ninguno se vincula a Sixto — no consta parentesco alguno. El linaje de Sixto, hasta que las voces digan otra cosa, empieza y termina en él.

Véase además: Orden de la Cicatriz del Sol · Foro de Set · El huevo


CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.