Priscianos
Si en un camino de Ardis Vala un desconocido de maneras corteses se te acerca con aceite y fórmula, ya sabés con quién estás tratando: «te quieren ungir». Ese es el primer rasgo por el que se los reconoce, antes que el símbolo y antes que el nombre.
Estatuto y ley fundante
Los Priscianos son una facción nueva de magos —«humanos, humanoides»— organizada en Colegios y torres del conocimiento, que se proclama heredera de los Sortianos antiguos y trabaja por la recuperación del culto del TOT. Su marca son «dos símbolos infinitos entrelazados», «parecidos al Aurin», y las voces del archivo la emparientan también con el Aurobolo.
Su principio fundacional está inscripto mágicamente, y no es una costumbre interna sino una norma de mundo: «Todos los que posean la chispa deben ser entrenados sin importar su origen». El don anula la cuna. Quien nace con la chispa tiene derecho al Colegio, sea quien sea. Esa sola ley reconfigura quién puede llegar a ser mago en Ardis Vala.
La cadena: chispa, colegio, mina, taller
Todo el poder prisciano se sostiene sobre una cadena única: la chispa alimenta los Colegios; los Colegios y las torres del conocimiento de Arcontos producen los magos; donde hay Arcanum se planta «una tremenda forja»; y la forja produce artefactos. Por eso escuela, mina y taller están juntos y no dispersos: quien controla ese eje decide qué artefactos existen y quién aprende a hacer magia.
De ahí salen las libélulas: hay «un prisciano que es claro que es el que hacía las libélulas esas». Qué son exactamente esas libélulas —arma, montura, mensajero, autómata— es cosa que el archivo nombra y no describe.
La orden actual es «una corte de magos», hoy «más nósticos» que sus predecesores, con fórmulas y pociones propias. Su arte de combate y de resguardo es la ilusión —«la magia es poderosa, la ilusión también»—, que despliegan como mecanismo defensivo, incluso en favor de terceros. Tienen jerarquía: se habla de «el jefe de los Priscianos», aunque nadie ha dejado escrito quién es ni cómo se lo elige.
Los bordes de la red
No hay que confundir lo visto con lo que hay. Son «una facción nueva que vienen por acá», y en algún punto se los describe como «un grupito»; pero lo que se ha cruzado hasta ahora son «unos emisarios menores que estaban afincados en un lugar de teleportación» — puestos de avanzada, no el cuerpo principal. La red exterior de emisarios proyecta la orden lejos de sus sedes sin exponer el núcleo. Sobre el llamado nivel 6 solo consta esto: ahí los Priscianos son bienvenidos.
El nudo temido
En el mapa político, los Priscianos son un nudo temido y disputado, y ellos mismos tienen sus miedos. No se acercaron al culto de Set porque le temen, y porque saben que hay quien va a jugar en contra. Los Barumanis no son sus enemigos, pero les tienen miedo. Los Buscadores denunciaron su filosofía «profundamente». Kerbok Khan no se lleva con ellos: «hay una desconfianza absoluta». Y sobre todos esos frentes flota la inquietud propia de la orden: que los humanos «se están volviendo más y vienen más aventureros».
Se mueven por cálculo antes que por espada: cuando Sixto fue salvado, los Priscianos ayudaron a que así fuera — pero sin combatir ellos mismos.
El pasado que arrastran
Los priscianos históricos estuvieron implicados en la guerra civil; los de hoy son designados «neopriscianos». La facción arrastra un pasado bélico que su forma presente intenta reformular: la filiación con los Sortianos antiguos —que el archivo registra como afirmación, no como verdad probada— convierte un poder industrial reciente en herencia sagrada. La relación exacta entre la corte nóstica de hoy y aquellos priscianos de la guerra no está explicitada, y este cronista no la va a forzar.
Advertencias del baqueano
Acá conviene pisar el freno y anotar lo que falta. Nadie ha contado cuántos son, ni qué distancia hay entre «un grupito», la corte de magos y la red de emisarios. Los Colegios Priscianos, las torres de Arcontos y la forja sobre Arcanum existen, pero ningún itinerario les pone coordenada. Qué es materialmente la unción y qué le hace al ungido, no consta. Cuál es el contenido de la filosofía que los Buscadores denuncian, y por qué desconfía Kerbok Khan, tampoco. Qué papel exacto tuvieron en la guerra civil —si la iniciaron, la sufrieron o la perdieron— queda abierto. Y no está resuelto si la ley del entrenamiento sin importar el origen rige solo puertas adentro de los Colegios o vale para todo el mundo. El que trate con ellos, que pregunte; el que sea ungido, que después cuente.
Véase además: Culto de Set · Kerbok Khan · Buscadores · Sixto · Arcanum
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.