Kerbok Khan

«Se ha perdido el rastro.» — todo lo que el mundo declara hoy sobre su paradero

Este registro pertenece a los linajes, y sin embargo el linaje de Kerbok Khan no se arma con sangre heredada: se arma con rupturas. Cada rasgo suyo es el residuo de una traición a la institución anterior. Es prisciano, pero hereje; es tecnomago, porque junta tecnología y magia en un mismo oficio en vez de elegir una; su sangre troll es adquirida, no de cuna; y la inmortalidad que lo sostiene es una maldición que él mismo eligió. Los cronistas lo señalan sin vacilar como «la inteligencia detrás de esta destrucción».

La cadena de los exilios

Su recorrido conocido es una genealogía de casas que lo echan. Nace a la crónica entre los Priscianos, su institución de origen, que lo declara hereje y lo persigue. Cuando sus «dispositivos metálicos fallaron», pide asilo entre los trolls; con ellos coordina el lanzamiento de la bomba que tenían contra un poblado —de ahí sale «la conspiración de los trolls»: ellos tienen la bomba, él sabe lanzarla— y después huye también de ellos. Se une entonces al Culto del dragón, y tampoco ahí encuentra reposo: «fue perseguido incluso hasta por los mismos del culto del dragón». En algún tramo de esa cadena se lo sitúa como servidor de los dragones. La regla que lo rige es esa: cada casa que lo hospeda termina cazándolo. La inmortalidad maldita es lo que le permite atravesar todas las etapas sin morir en ninguna.

El cuerpo equívoco

De su cuerpo, las voces del archivo casi no dicen nada, y lo poco que dicen se contradice. Una crónica lo ve primero como «el robot que ahora entendemos que es el hereje de los propios prisioneros». Otra lo nombra «el tecno-mago de las antivélulas mecánicas» —antenas mecánicas, según la lectura más probable—, lo que lo ata a un aparato de metal y emisión. Otra lo da directamente como troll: «Carbocán fue el que puso la bomba huevo en este lugar. El troll.» Y otra más lo hace resultado de una transformación: «se convirtió en un elfo troll con sangre troll». Ni rostro, ni tamaño, ni voz, ni atavío. El hereje de los priscianos es, también en su carne, una disputa de versiones.

El operador detrás

Kerbok Khan no pelea al frente: arma y detona. «Carlos Khan, operador detrás», dice una de las voces, con una de las tantas formas de su nombre. Se le atribuyen dos destrucciones mayores del mundo: la bomba de los trolls sobre un poblado, coordinada con ellos, y la detonación del huevo de Ritornello — «quien lo detonó se supone que fue Carlos Khan», y ese «se supone» sigue en pie: la atribución no está cerrada. Entre sus obras menores y más extrañas, intentó «reencarnar a un elfo», entre «algunas cosas extrañas».

La inmortalidad como precio

Su magia es de pacto y corrupción. La inmortalidad que carga es castigo, no premio, y la eligió por otro: «decidí maldecirme con la mala inmortalidad para que él viva». Ese él es un hijo, del que el registro no da nombre ni destino. Es el único lazo de sangre en sentido propio que este linaje conserva — y es un lazo hacia abajo, hacia un heredero del que no se sabe si vive.

Hay además una descendencia más oscura y más dudosa: en un diálogo muy poco claro se le dice «tú eres el creador de vampiros». Si la atribución vale, Kerbok Khan pasa de agente de catástrofe a causa de una especie entera, y este registro genealógico debería contarlo como padre primordial de los vampiros. Ningún hecho explica cómo los creó, cuándo, ni si sigue habiendo relación entre él y ellos.

Lo que retiene

Mientras su rastro esté perdido, hay un artefacto crítico fuera del alcance de todos: «el módulo de medicina lo tiene Kerbo Khan, o eso por lo menos lo dejaron entender». La custodia es de segunda mano y no confirmada; qué hace ese módulo, de qué nave proviene y si sigue en su poder, el mundo no lo dice.

El Khan de los primeros elfos

Queda una cuestión de nombres que toca el corazón de este linaje. Un dossier fija a Masracht como Khan y padre de Caladan; pero el que declara «soy el Khan de los primeros elfos» se nombra Mastwag. Si Masracht y Mastwag son el mismo, y si ese mismo es Kerbok Khan, este registro no lo establece. La genealogía de Caladan queda, por ahora, colgando de esa duda.

Advertencias del cronista

Acá conviene pisar el freno y poner las cosas en su sitio. Primero, el nombre: fluctúa entre Kerbok Khan, Kerbo Khan, Kerbos Khan, Carlos Khan, Kevorkán, Carbocán y Kerbusscan; la forma fijada es Kerbok Khan, pero falta decidir si alguna variante nombra a otro. Segundo, la naturaleza: ¿prisciano o troll? La transformación en «elfo troll con sangre troll» podría reconciliar las dos versiones, pero nadie lo afirma. Tercero, los trolls: un hecho lo hace responsable de la bomba «que tenían los trolls» y sugiere que los lidera; otro dice que huyó de ellos — falta el orden de los dos estados. Cuarto, el cuerpo: no se sabe si el «robot» es su cuerpo, un disfraz o una confusión de los cronistas, ni qué son exactamente las «antivélulas mecánicas». Quinto, la maldición: no se dice en qué consiste, quién la otorga ni qué le cuesta sostenerla. El que busque a Kerbok Khan, que sepa que busca a alguien que todas las casas del mundo ya buscaron antes — y que ninguna encontró dos veces.

Véase además: Priscianos · Culto del dragón · Ritornello


CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.