Gary, Indiana
«¿Se prendieron otra vez las acerías de Gary?» — pregunta que solo se hace de noche, y solo cuando algo anda mal
Cuarenta kilómetros al este de Chicago, contra el agua gris del Lago Michigan, hay una ciudad que la US Steel Corporation levantó de cero —«la hicieron de cero»— para comerse el hierro del continente. Corre 1987 y la máquina está apagada. Lo que queda es la capital del derrumbe industrial norteamericano: «una especie de Detroit», la ciudad más peligrosa del país, el gran fracaso de Estados Unidos. Y la que fue, en los años cincuenta, «la promesa de Estados Unidos». Este mapa sirve para las dos cosas: para entrar y para saber por qué no conviene.
Cómo llegar, si insiste
Gary está en el norte de Indiana, a medio camino entre Chicago y Nueva York en el Midwest. Para ir a Chicago hay que pasar por Gary: no hay vuelta. La planta de la ciudad tiene forma de T; el brazo de arriba da contra el lago, el cuerpo baja hacia el sur, hacia Maryville —o Merrillville, según quién escriba el cartel—, adonde migró la población blanca «a llevarse la guita» cuando cerraron las fábricas y empezaron a votarse alcaldes negros. Esa zona «Truman Show» de blancos con mucha plata, refundada, con su sunset strip, hoy está «bien defendida» por la facción rusa, mientras Gary es zona de guerra. Desde Gary hasta la zona de dunas y cavernas el viaje toma unas cuatro horas, corriendo el lago y pasando Chicago.
Advertencia de itinerario: hay quien pone a Gary «al norte sobre el lago Michigan» y quien la pone en «el sur del lago Michigan, cerca de Chicago». Las dos frases pueden ser la misma ciudad —norte del estado, orilla sur del lago—, pero nadie ha firmado esa reconciliación. El viajero, brújula en mano.
La franja del agua
Contra el lago se acumulan estructuras metálicas carcomidas, docks a los que «ya no llega la materia prima de manera asidua», vías de tren con alta oxidización, muelles que servían para que vinieran los barcos de fábrica con insumos tipo hierro. Las acerías están apagadas. Y sin embargo la misma orilla tiene playas, arenas y dunas mezcladas con parte boscosa —«como las zonas costeras, pero la diferencia de ser mar es lago»—, bosques de pino, torres, sauces que caen sobre el agua, una reserva forestal y el parque nacional de dunas, Dunes Park, sobre cuyas arenas la ciudad está construida. Clima para anotar en la guantera: primavera fría con rociado de la mañana y bruma antes del amanecer; verano «bastante húmedo, es una locura»; de noche «no hace frío exactamente», y cada tanto un poco de frío. Siempre, en algún lado, olor a basura.
El cuerpo de la T
Barrios enteros desolados, fábricas y lugares abandonados en la franja del lago, centros comerciales viejos «llenos de plantas» y uno nuevo cerca de Genesis Foundation — institución de la que solo se sabe una cosa segura: «no fue construida porque sí». Una iglesia de concreto pero de estilo gótico, plantada en una de las zonas más peligrosas. Zonas «con situación de, incluso, de polución y destrucción». Un banco con cajas de seguridad. Una cafetería que funciona como punto de reunión fijo los lunes: si necesita encontrar a alguien en Gary, empiece por ahí.
La ciudad es uno de los lugares con mayor inmigración de Estados Unidos: barrios negros fuertes, presencia mexicana significativa, algo de población americana nativa — y esto último no es detalle de censo, porque el territorio fue antes zona indígena, y eso importa más abajo.
Quién manda cuando la fábrica cierra
La lógica original de Gary era una sola: «quitar la sangre, el hierro del suelo, las riquezas ocultas». El 70% de la industria cerró en los años setenta —la mayoría pensó que sería temporal; fue permanente—, y hoy el 70% de las acerías está cerrada, con mezcla de huelga encima. Muerta la fuente de trabajo, gobierna otra cosa: desempleo, gente descontrolada y violenta, el ratio de asesinatos más grande, y las pandillas — «es un lugar de las pandillas». Tener una pandilla afuera de noche es normal. La policía no impone respeto «porque las bandas la pasan para arriba», pero no la descarte: por ella pasa información, casos, gente desaparecida — es la puerta de entrada a toda investigación. Hay además una guardia fuerte, con presencia humana solo a veces; de quién es y qué guarda, la ciudad no lo dice.
Y hay cultos. Sacrifican gente y sacan el corazón «de manita ritual» — la marca se distingue de un asesinato de pandilla normal, y a más de uno le costó caro mirar: Jean-Baptiste fue expulsado de la fuerza por investigar los cultos de Gary.
Under Gary
Toda la ciudad «está agujereada». Bajo la superficie corren subterráneos, extraños pasadizos, túneles, mineros, una ciudad vieja, fábricas totalmente abandonadas con series de subcuchos y depósitos donde se recibía el mineral de hierro. El lago trajo el mineral, la acería lo comió, el subsuelo lo almacenó: tres piezas de una sola máquina. Apagada la máquina, cada pieza quedó disponible para otra cosa — los docks para nadie, las fábricas para las pandillas, los túneles para los cultos y para los portales.
Porque acá está la capa que no sale en los mapas municipales: Gary fue pensada como ciudad mágica desde el principio. Su territorio está sobre antiguas líneas que los nativos conocían, un viejo lugar de cruce de energías donde el tejido de la realidad está delgado, «muy al estilo Stonehenge, esos lugares en donde están posibilidades de pasaje». Por eso mismo fue considerada el lugar principal para la instalación de portales y bases soviéticas: porque es un lugar básicamente abandonado, tomado por las gangs y por «la cadencia del capitalismo». El vaciamiento no es decorado. Es la condición de elegibilidad.
Lo que se juega acá
Gary es el escenario matriz: todo lo demás se mide desde esta ciudad. Nació a principios de siglo —1903 dice un registro; «a principios del siglo XX, 1900» dice otro; la disputa sigue abierta— y tuvo varias de las más grandes compañías de acero del mundo. Su época dorada fueron los mediados de los años cincuenta, cuando era una de las ciudades de mayor crecimiento del país. Michael Jackson nació acá. Barnes, el alcalde, «es histórico». Y sobre todo esto pende una sentencia: dos fuerzas se disputan «el corazón de Gary, el alma de Gary», y si el alma es derrotada, la ciudad cae «en las garras de la depresión postindustrial». Cuando Gary cambia, cambia el mundo.
Advertencias del cronista
El que arma el expediente de Gary encuentra más agujeros que la ciudad misma, y este cronista los deja a la vista en lugar de taparlos. Las dos fuerzas que se disputan el alma de la ciudad no tienen nombre en estos registros. Nadie ha establecido si el Under Gary, las cavernas y la «ciudad vieja» son un solo sistema o tres capas distintas —la excavación industrial, las cuevas naturales de las dunas, la ciudad anterior—, ni dónde están sus bocas de acceso. Las antiguas líneas que los nativos conocían no tienen trazado, número ni nombre. Los cultos no tienen nombre, número ni sede: solo la marca del corazón extraído. La demografía negra se cuenta dos veces y las dos se contradicen: «no llega al cincuenta por ciento, pero es un porcentaje importante» contra «la ciudad con mayor porcentaje de población negra» del Midwest — falta la cifra, y falta también toda población total, antes y después del vaciamiento. Hay una casa de madera con techo a dos aguas, chimenea, subsuelo con salida al jardín y bosque detrás, descrita con un detalle que da desconfianza — y sin dirección ni barrio: ni siquiera se sabe si queda dentro de Gary o ya en el suburbio. Un registro suelto nombra «el lago Ontario»; el resto de las voces fija Michigan. Hay además un tipo misterioso de Gary al que le falta la oreja izquierda. Si lo cruza, no fue este cronista quien lo mandó.
Véase además: Lago Michigan · Genesis Foundation · Jean-Baptiste
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.