Jean-Baptiste

«Hola, soy Jean-Baptiste, llámame cuando quieras, por favor.» — mensaje dejado en un contestador, seco y corto, como todo lo suyo

Así trabaja: se lo llama, y devuelve el llamado. Detective privado. Sin placa. La placa se la sacaron, y la historia de cómo se la sacaron es la historia de casi todo lo demás.

El hombre del sombrerito

«Este hombre negro ya ha entrado en unos años»: unos cuarenta y cinco, varios más que cualquiera de sus compañeros. Ojeroso —«unas ojeras bien marcadas»— pero enfocado. El sombrerito de taza no se lo saca nunca; la campera de cuero gastada se la ajusta cuando hace frío. Ese es el uniforme de un oficio que ya no tiene placa. Solía «oler a alcohol» y ya no tanto: los registros lo dan menos alcoholizado y «un poco más enfocado» que antes. Lo que queda de aquello es un café con un chorrito de whisky adentro — y una escena en que el whisky vuela antes de que llegue Emily.

Le falta un dedo en medio de la mano. De eso, más abajo.

La placa que no volvió

Vino del sur. La familia se mudó a Gary, Indiana, y ahí armó su base: de ahí opera, ahí trabaja, ahí devuelve los llamados. De la fuerza policial lo echaron, y él mismo lo dice sin adornos: «el motivo por el cual me echaron de la fuerza… tiene que ver con algo relacionado a unos cultos». Cultos que practicaban sacrificios humanos. Investigarlos le costó el puesto. No fue lo único que le costó.

El dedo

Lo perdió en «un lugar muy oscuro» al que ya fue una vez. El dedo faltante es la prueba física de que aquella investigación fue real y tuvo cuerpo: no lo echaron por un expediente, lo echaron por algo que le dejó marca en la mano. Y esa ida previa lo convirtió en el que ya estuvo ahí: cuando la compañía llega a esos lugares, él los reconoce. Los demás entran por primera vez; él vuelve.

El 10 de abril de 1987

Desde esa fecha, Jean-Baptiste porta poderes mágicos. La fecha pesa más que una biografía: es el momento en que la magia entra en él. Pero la cosa se dijo de un modo que el cronista no puede desanudar: «Cuando Jean Baptiste ganó sus poderes mágicos / El 10 de abril nací yo, de 1987». ¿Otorgamiento? ¿Nacimiento — suyo, o de otro? ¿O las dos cosas dichas como si fueran la misma? Las versiones no se dejan reducir a una, y aquí quedan las tres en pie.

Los registros le asocian un poder con nombre: Remove Magic, tres usos por día. Un hombre al que la fuerza echó por meterse con lo oculto, armado ahora con el poder de apagarlo.

El guardián

En las jornadas se lo nombra «el guardián Jean-Baptiste». El cargo lo fija en un puesto: es el que no viaja, el que se queda cubriendo, mientras otros se desplazan. Eso lo vuelve pieza de la logística de la compañía — cuando él no puede moverse, otro tiene que hacerlo. Guardián de qué, y por mandato de quién, es cosa que el cargo proclama y no explica.

Y sin embargo se lo vio bajo tierra: participa de la expedición subterránea, y ahí se lo ve venir con la Torre de Cristal atrás. Hay una jornada casi enteramente suya. No es un extra: su historia personal —la expulsión, el dedo, el lugar oscuro— es el canal por el cual este mundo dejó entrar el tema de los cultos y los sacrificios.

Lo que este cronista no va a inventar

Quedan cabos que el archivo no ata, y que aquí se declaran en vez de rellenarse. No está dicho si los poderes de 1987 salieron del mismo «lugar muy oscuro» donde perdió el dedo, aunque expulsión, mutilación y magia dibujan una sola línea: lo que lo sacó de la fuerza es lo que lo calificó para lo sobrenatural. No está dicho si ese lugar oscuro está bajo tierra, ni si es el mismo al que baja la expedición. No está dicho cómo perdió el dedo —cortado, arrancado, ofrendado— ni cuál de los dedos era. No está dicho de quién recibió los poderes, ni a cambio de qué. No está dicho si Remove Magic es su único poder. No está dicho qué ciudad del sur lo vio nacer, ni por qué la familia subió a Gary. De su vivienda, su oficina, su arma, su vehículo y sus ingresos, el archivo calla. El que quiera saber más, que lo llame. Él devuelve el llamado.

Véase además: Gary


CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Lo que el archivo no fija, no se inventa.