Lago Michigan
Aviso al que viaje por la región de Gary: antes de armar la ruta del día, mirá el agua. Hay jornadas en que el lago es el camino abierto y jornadas en que es la pared. Nadie te lo va a avisar en tierra; te lo dice el lago, y te lo dice tarde.
El agua
Es «un lago tipo muy plano y muy grande, entonces es como el mar»: sin relieve visible, sin orilla opuesta a la vista. Uno solo, y «uno de los lagos más grandes de todos cerca de Chicago», en el norte de Estados Unidos, sobre la frontera con Canadá. No es propiedad de nadie: es el marco dentro del cual se mueven todos, y todo lo demás se ubica respecto de él —al oeste, bordeándolo, a la vera, saliendo por él. Desde la zona de búsqueda queda al oeste: «del otro lado de izquierda está el lago». Se llega en auto desde el claro del bosque; también se sale hacia él, por abajo, desde las cavernas subterráneas junto a Gary.
Las tres franjas del borde
El lago no aparece solo: viene con un cinturón que hay que leer entero, porque cada franja explica a la otra.
Primero, el agua marina y plana: ruta cuando se abre, escenario de combate cuando se cierra —«el lago ese» quedó dicho como campo de pelea, no como paisaje.
Después, la franja anfibia. En las márgenes hay juncos, y contra ellos el agua arma «una especie de armonía de espuma». Hay tramos donde el agua no termina de decidirse: «hace una especie de lago pero es una zona pantanosa». Esa franja es la que convierte el borde en obstáculo en vez de sendero: por eso caminar la orilla no siempre es una opción.
Y bajo o contra esa franja, las cavernas a la vera del lago, conectadas con el sistema subterráneo que corre junto a Gary. Por esa conexión el lago sirve de salida a quien escapa del subsuelo y, a la vez, de cárcel a quien queda dentro. En esas cavernas se captura y se mutila prisioneros; quedó registrado en primera persona, sin adorno: «a la vera del lago nos cortaron los dedos».
Bordeando el conjunto, el terreno pasa a una explanada de rocas y monolitos: tierra firme y seca, el fin del cinturón.
Ventanas y vedas
El lago tiene régimen, y el régimen decide movimientos. Estacional: en primavera —«la época del hielo»— está más tranquilo que en invierno. Horario: se registra «una hora de aguas calmas», la ventana que define cuándo se puede cruzar.
Cuando se abre, es vía: se sale de las cavernas de mañana y «nos vamos por el lago Michigan»; su llanura marina lo vuelve ruta. Cuando se cierra, es veda expresa: «ustedes no pueden ir directo por la zona del agua / no pueden ir por la orilla ni siquiera caminando». En esos días el flanco oeste entero desaparece del mapa, con orilla y todo, y hay que rodear por tierra. No es decorado: es el elemento que determina qué rutas existen ese día.
Distancias en disputa
Los itinerarios no se ponen de acuerdo. Un pasaje pone el lago a 8 kilómetros; otro dice que «el lago está a 20, 30 millas». Las dos cifras están dichas y ninguna anula a la otra: puede que midan desde puntos distintos, puede que una de las dos mida otra cosa —la de 8 kilómetros aparece pegada a la frontera con Canadá, y no queda claro si mide la distancia al lago o el ancho de otra cosa. Este cronista anota las dos y recomienda lo de siempre en la región: preguntar dos veces y llevar nafta de más.
Advertencias del cronista
Lo que el archivo no dice, no lo digo yo. Nadie ha explicado qué es exactamente «la hora de aguas calmas»: si es diaria, si se repite, si tiene horario fijo o depende de la estación. Nadie ha nombrado a quien impone la veda sobre el agua y la orilla —¿el pantano, alguien, algo dentro del lago?—: la prohibición está registrada; su causa, no. Tampoco quién opera las cavernas de la vera ni por qué les corta los dedos a los prisioneros. Falta el tamaño del lago en cifras, falta saber en qué orilla se paró la compañía, y falta resolver si la zona pantanosa es desembocadura, margen sur u otro cuerpo de agua que solo se le arrima. El que baje al agua sin esas respuestas, que sepa que baja a ciegas.
Véase además: Gary — el lago corre junto a ella, y sus cavernas subterráneas desembocan en él.
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.