
Al final de los rieles imposibles, donde el tren blanco se arrastraba entre esqueletos de otros trenes oxidados, apareció girando a lo lejos la Rueda de la Fortuna: la noria gigante de un viejo parque de diversiones, señal de que el destino estaba cerca. Hay algo de Pripyat en esa rueda que gira sin nadie — el juguete enorme de un mundo que se fue de golpe y dejó la calesita encendida.
En el agua que rodea el parque la Rueda se duplica: la de arriba y la del reflejo no siempre coinciden, y por eso la llaman también la doble Rueda, corazón de la telaraña de casas del pueblo espejismo. A diez cuadras acechaba la casa del horror con su secta de caucho; la Rueda quedó en el medio, como el eje de un territorio que había que ganar casa por casa.
Fueron los rusos quienes la ganaron. Aseguraron el perímetro alrededor de la Rueda con su heroína Miss Kremlin al frente, y por primera vez desde la pérdida del reducto la banda tuvo base: un pueblo propio con la noria por torre y hasta una catedral construida. Desde allí se cerró el ciclo del show que los perseguía, y allí quedó la Rueda de la Fortuna girando sobre los suyos — el azar del nombre convertido, por una vez, en buena fortuna.
Vínculos
- los militares exiliados rusos — aseguraron el perímetro y la volvieron base
- Miss Kremlin — la heroína que guarda el perímetro
- el pueblo espejismo — la telaraña de casas cuyo centro es la Rueda
- la casa del horror — la amenaza a diez cuadras de la base
- el tren rojo — llegó arrastrándose hasta el parque
- 2087 — la Pandemia del Mundo Nuevo