Tiene factura, es legal; pero detrás de la escuadra y el compás opera otra cosa, mucho menos clara.
La logia de la derecha
La Logia Anael es la logia masónica de derecha del Buenos Aires de 1966: anticomunista, atada a los sindicatos “emprendedores” —el gremio gráfico a la cabeza— y, por encima de todos ellos, a la Propaganda Due de Lucio Gelli, la pandilla vaticana que mueve los hilos desde más arriba. Dentro de la masonería argentina la logia “tiene factura”: es legal, reconocida, presentable. Detrás de esa fachada en regla, sin embargo, opera algo más oscuro, una corriente que sus iniciados nombran el Amanecer Plateado.
A ella pertenecen Ricardo_Moretti y su compañero de logia y de gremio, Uriel —a quien la crónica también registra como Urién—, ambos del sindicato gráfico. Son las dos caras visibles de Anael en la trama: hombres de aparato, de imprenta y de sindicato, cuyo poder terrenal apenas insinúa la red que los sostiene por encima.
La guerra de logias
Anael no opera en el vacío: tiene enemiga. Su rival es la Hijos del Trabajo, la logia de signo obrero y de izquierda en la que milita Malnati. La pugna entre ambas hermandades —derecha esotérica contra izquierda obrera— está espejada con exactitud en la guerra sindical que sacude esos años: la interna entre Vandor y los “emprendedores” de la derecha peronista. Lo que en la superficie es disputa gremial, en la sombra es guerra de logias; y lo que parece guerra de logias responde, más arriba todavía, al esquema que Gelli y la Propaganda Due ordenan desde su propio tablero.
Así, la Logia Anael es una de las puertas por las que el realismo argentino de 1966 —sindicatos, masonería, internas peronistas— se enrosca con lo que late debajo. Pertenece al mismo vestíbulo histórico que abre el Operativo Cóndor: la cara visible y verificable del país, bajo la cual aguarda otra cosa mucho más vieja.
Ver también
- Operativo_Condor — el vestíbulo histórico de la gesta malvinense, del mismo tejido de poder real