Logia Anael

De esta logia no hay templo que describir, ni columna, ni mandil, ni acta de fundación que un archivo permita citar. Y sin embargo el mundo la nombra sin vacilar y sin matices: «La Logia Anael es el enemigo, la derecha». Este registro se ocupa, entonces, de lo único que de ella se deja ver: su linaje, sus hermanas, sus adversarias y las manos con que toca el mundo.

Un cuerpo sin edificio

Nada físico consta de Anael. De las logias de este país, la única cuyo estado se registró es la de sus adversarias: «la desvencijada logia Hijos de Trabajo», masónica y venida a menos. De Anael, en cambio, no se fija edificio, conservación ni insignia: su presencia se localiza por sus dependencias antes que por una dirección. Donde está el sindicato de los emprendedores, ahí está; donde imprime la gráfica de los emprendedores, ahí también. Se habla además de una logia «cerca de Barracas» donde se guarda un objeto misterioso — pero Barracas es asimismo el barrio de los Hijos del Trabajo, y a qué casa pertenece ese local es disputa que las versiones no resuelven.

Las dos manos

Anael opera en dos registros a la vez, y en eso consiste su método.

En el político: es anticomunista y de derechas, actúa en Argentina «contra fuerzas progresistas», y su fuerza pasa por el sindicato de los emprendedores —donde están metidos Ricardo Moretti y Uriel— y por la gráfica que imprime para ellos. El control del sindicato y de la imprenta es el modo concreto en que la logia toca el mundo.

En el esotérico: está vinculada a rituales, y persigue los libros de ocultismo, porque «este tipo de libros» «obviamente son de interés para logias que tienen interés, intenciones políticas y implican, tienen que ver con el ocultismo». En este mundo, un libro de esa clase es un objeto político. Se le atribuye, además, «alguna relación» con el Quilombo o Chulaje — en qué consiste, nadie lo ha dejado dicho.

De su cabeza, lo poco firme: la logia «podría probablemente ser» de Moretti. Es el único nombre que el linaje reconoce.

El árbol de las logias

Anael no se entiende sola. En un país determinado las logias masónicas «pueden ser muchas, puede haber 100, 200, 300, lo que fueran», y Anael es una entre ellas, de las importantes. El mundo las ordena como quien ordena una tabla de posiciones: «son como si fueran» equipos de fútbol, y por encima de todas hay «una especie de gran maestre de maestres, que es como si fuera la AFA».

A la derecha del eje, la rama de Anael: junto a ella la Pedue, italiana, «bien de derechas», metida en soborno, «política cruda, corrupta, tremenda», en equipos de fútbol en Italia y «mucho más queridos con los militares».

A la izquierda, la casa rival: «los Hijos del Trabajo», en Barracas, «una logia masónica que existió realmente», que se expandió a la sindicalización y tenía relación con los anarquistas y los socialistas — «más de izquierda incluso, que las logias como la Pedue». Igualitaria, trabajadora: cuando Anael se mueve, se mueve la línea que separa a los sindicatos igualitarios de la política de derechas, y el conflicto del mundo pasa por ahí.

Aparte, y sin lugar fijo en ese eje, «las logias negras»: las que «básicamente utilizan el poder y la energía de otros. Y después las vampirizan», las que «tienen que ver más con la onda satánica que se vio también en el rock and roll».

Lo que reúne a todo el árbol es una sola necesidad: en este mundo el ocultismo y el poder político no son dos cosas, y las logias son el lugar donde se juntan.

Advertencias del cronista

Que nadie tome este registro por completo. No se sabe qué se ve cuando uno entra a Anael: ni sede, ni ritos, ni grados, ni cuántos son, ni cómo se ingresa, ni quién ocupa su silla mayor. No está resuelto si la logia «cerca de Barracas», la del objeto misterioso, es suya o de los Hijos del Trabajo — el barrio juega en contra de la atribución. Tampoco está establecido si Anael es una logia negra o si son categorías distintas: se le atribuyen rituales esotéricos, pero nunca la vampirización, y este cronista no va a cerrar por su cuenta lo que las voces dejaron abierto. Qué es el Quilombo o Chulaje, qué libro concreto persigue Anael y para qué, y si reconoce o disputa al gran maestre de maestres, son preguntas que siguen sin dueño.

Véase además: Ricardo Moretti


CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.