Tres grabaciones comprometedoras escondidas bajo los pedales del avión de Tuxedo: la prueba de lo que de verdad ocurrió en la caída de la ciudad flotante. En un mundo donde todo se transmite y nada se recuerda, las cintas son lo contrario del show —registro sin audiencia, verdad sin rating—, y por eso valen más que cualquier emisión: son lo único que los señores de Narco Paradise no pueden editar. Viajaron escondidas a ras del piso, donde nadie que mira pantallas se acuerda de mirar.

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