Mirando hacia el Futuro
«Una organización cooperativa de hombres de negocios, una logia para la libertad.» — así se anuncia; lo que sigue es lo que el anuncio no dice
Que el lector desconfíe de toda cofradía que se presente con las manos abiertas y el sótano cerrado. Esta relación se compone a la manera de los partes que circulan entre agentes de la causa: primero lo que la logia declara, después lo que se ha visto, y al final lo que ningún testigo ha podido establecer.
Lo que declara
Instalada hace cosa de un año en Nueva York, la logia predica «la virtud de la libertad y del libre comercio», «sacadas todas las sujeciones británicas que impedían hacer un montón de cosas», y promete la recuperación y la solidez económica «para poder hacer de esto un país que realmente llegue a ser los Estados Unidos, las Américas». Hace lobby, tiene oradores —entre ellos negros y «homulatos», palabra que este cronista transcribe sin poder explicar—, celebra sesiones abiertas y afilia asistentes. Su empresa concreta es fundar «una especie de banco» en relación con el banco de Nueva York: por eso su casa madre está «en el centro de esta parte vieja de Manhattan», y no en cualquier parte. La sede legal se reconoce por «un parque y un edificio» de aspecto singular.
Lo que se ha visto en la Residencia
Las reuniones se celebran en una Residencia con sala de sesiones y podio. El líder baja por una escalera, sube al podio, y a cada asistente se le entrega una hoja con «ciertas formas y diseños geométricos, muy particulares»; él hace la invocación gesticulando mientras los demás meditan sobre los diseños. Hay cánticos. Se sirve té y ponche — «El té de la revolución».
La custodia son «árabes fascinerosos» que no hablan inglés, «muchos de ellos árabes, quizás egipcios»; quien los describió sospecha otra cosa: que son españoles, «Latinos, para ser exactos». Una guardia que no puede preguntar ni contar es una guardia elegida para que las piezas de la casa no se toquen entre sí. Y entre los de la casa se han visto seres que ningún censo colonial registra: «tipos que tenían lanzarrayos y manos como tentáculos».
Lo de abajo
Debajo de la Residencia hay un sótano con laboratorios y «una serie de elementos que podían indicar el conocimiento de otros mundos», y en medio de ellos «una especie de portal ventana que daba como si estuvieras mirando desde una nave espacial». De ahí salen, presumiblemente, los presentes que la logia reparte: el afiliado asiste a las sesiones y, dos meses después, empieza a recibir «extrañísimos objetos mágicos y encantos».
El precio lo paga el cuerpo. Un miembro lo dejó dicho: «cada vez que tenemos una reunión con cánticos me noto al acabar como enfermo. Con dolor de cabeza y no se me pasa hasta el cabo de algunos días», y desde el ingreso ha perdido «parte de mi antigua fuerza y vitalidad». La logia invoca criaturas nefastas, tiene múltiples líderes jerárquicos y opera, según sus propias palabras, con «libertad absoluta».
El nudo
Tres hilos pasan por esta casa y en ella se anudan: el dinero, la revolución y el otro lado. El dinero, porque si funda su banco decide la forma financiera del país nuevo. La revolución, porque quienes empujan el proyecto «se juntan, y tienen ciertos hechizos en personas» — movidas e iniciaciones aplicadas sobre dos personas «que se supone que son adalides de la revolución». Y el otro lado, porque si el portal del sótano es lo que parece, el país nuevo se estaría fundando con capital y consejo de otros mundos.
Que Washington la tenga bajo investigación, y que sus propios miembros enfermen, indica que el mundo ya la registra como amenaza y no como club.
Advertencias del cronista
Los informes discrepan en la cuna: unos la dan por instalada hace un año en Nueva York; otro afirma que en Boston «existe una organización nueva que se llama Mirando hacia el futuro». Si Boston es casa fundacional, filial o confusión del informante, nadie lo ha resuelto; se dejan las dos versiones en pie. Tampoco consta qué son los «homulatos», ni si los seres de lanzarrayos y manos de tentáculos son miembros, guardias, obra de los laboratorios o llegados por el portal. Del portal mismo no se sabe a dónde da, ni si se puede atravesar o solo mirar. Los líderes no tienen nombre ni número; solo consta que son varios y jerárquicos, y que uno baja por una escalera. Los dos adalides hechizados quedan sin nombrar, y sin medir el efecto logrado sobre ellos. No consta qué cuesta afiliarse, ni si la fuerza y la vitalidad perdidas vuelven alguna vez. Este cronista consigna lo que hay, y donde no hay, calla.
Véase además: Nueva York · Banco de Nueva York · Washington
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.