Pasquinero de oficio y vocación, Pepe Bacchiano es uno de los agitadores más activos de la resistencia en el entramado urbano de Santa María de Torregrises. Su pluma —ácida, ilustre, capaz de ridiculizar al régimen en cuatro líneas— le ganó reputación en los sótanos donde circulan los panfletos impresos a escondidas. Quienes lo conocen señalan que ayudó a curar a más de uno y que tiene el crédito acumulado de hombre que no abandona a los suyos; también señalan, con cierta indulgencia, que antes de una misión de riesgo Bacchiano suele tomarse un momento para pensar.

Opera como bisagra entre células heterogéneas: mantiene lazos con ladrones del Mercado de Abasto, con estibadores del puerto y con cuanto corrillo se reúne en la Pulpería de la Viña. Ese tejido de contactos lo convierte en algo más que un periodista clandestino: es el nodo por donde fluye la información antes de que alguien decida actuar. Se le atribuyen también movimientos en el comercio de contrabando, aunque él no lo confirma ni lo niega.

Su participación en el asalto a la imprenta federal —el operativo que terminó con el taller en cenizas y las catacumbas retumbando— quedó registrada entre los que estuvieron. Dudó, se dice. Pero estuvo.

Vínculos

  • Torregrises — el cosmos troncal bajo cuyo nombre (Santa María de Torregrises) opera la capital rosista
  • Pulperia_de_la_Vina — sede habitual de reunión de la red opositora
  • Teniente_Fausto — conspirador del mismo círculo; juntos planearon el golpe a la imprenta
  • Coronel_Carmin — el poder rosista contra el que Bacchiano agita sus panfletos