Palacio construido por el Cardenal Richelieu y legado a la corona, el Palais-Royal es en 1648 la residencia de la regente Ana de Austria y el Cardenal_Mazarino, y por tanto el centro nervioso del poder en Francia. Desde sus salones se dictan los edictos que el Parlamento rechaza, se tramitan las negociaciones secretas con las potencias extranjeras y se administra la guerra con España que sangra al reino. Cuando la Fronda parlamentaria estalla en agosto de 1648 y la población de París levanta barricadas, el Palais-Royal queda virtualmente sitiado en el corazón de la ciudad.

Es un lugar de acceso restringido y vigilancia constante: guardianes, chambelanes y espías pueblan sus antecámaras. Llegar ante Mazarino requiere mediación o audacia. La tensión entre el poder que emana del palacio y la indignación que fermenta en las calles de París constituye el eje político de toda la gesta de Saint-Germain.

El edificio alberga también, en sus jardines y galerías, una vida mundana que contrasta con la urgencia de los asuntos de Estado: libreros, artesanos y curiosos frecuentan sus arcadas, haciendo del Palais-Royal un espacio poroso entre el poder y la ciudad.

Vínculos