Cuando se viste de oficial es el oficial nocturno que maneja la zona sur: una especie de sheriff de western, pero muy jodido.


El cargo

Lavín es sheriff, justiciero y alguacil de la corte del príncipe: el brazo armado en la zona sur. Un tipo de zona sur y bien facho, dice el archivo sin rodeos. Lo suyo son razias, torturas y desapariciones heredadas del proceso militar, ejecutadas ahora para una corte que nunca cambió de dueño.

En el Elíseo va enmascarado como el Capitán Spavento, con el bigote reglamentario. En la calle no necesita disfraz.

Lo que hace

No fue casualidad que cayera a reprimir el recital punk donde estaba Aluc. Cuando el frenesí rompió la Mascarada delante de cien personas, impartió ahí mismo la justicia del cargo: un escopetazo al pecho, un estacazo, y se lo llevó a juicio.

Guarda además una colección privada de reliquias que no debería tener, y puso a Acraso a vigilar el dominio del juez muerto —no a administrarlo: a cuidar lo que le robaron al muerto—. Cuando el Hada le saca la confesión al guardián, lo que aparece es la frase que ordena la crónica: no responde al príncipe, responde al sheriff.

La puerta

Es, además, el sire de Carmen. Eso lo vuelve para la banda el enemigo y la puerta a la vez: el único poder de la corte al que tienen acceso, y el que más daño les hace.

En 1991, con el pacto por el principado sobre la mesa, ya se sabe que ambiciona el trono. Qué quiere exactamente con el viejo príncipe —protegerlo, reemplazarlo o negociar su caída— queda abierto al cierre.


Vínculos

Apariciones

  • La noche que no quedó registrada — la razia de Lanús y el estacazo
  • La corte del Molino y Santa Felicitas — el guardián que responde a él
  • El recital — afuera del operativo, como “asesor”
  • El cetro (1991) — la ambición del principado

[R] — 🔴 Grafía sin arbitrar: el nombre fluctúa entre Lavín, Lavigne, Lavigna y La Vigna; acá se fija “Lavín” hasta que aparezcan los escritos de campaña.