La crónica de las islas no lo pone en escena: lo nombra de lejos, como quien señala una nube que todavía está sobre el horizonte y ya promete tormenta. En el rumor de aquellos días de 1966, en torno al vuelo desviado a las Malvinas, aparece la figura de un cabo de la guardia al que llaman “Lopecito”: un hombre menor en apariencia, de los que cuidan una puerta, que sin embargo viene escalando con una paciencia que inquieta a los que la advierten.

El ascenso desde la guardia

López Rega sube desde abajo. Cabo raso de la policía al principio, se las arregla para colarse en el entorno del peronismo en el exilio y termina de secretario de Perón en Madrid, en la quinta de Puerta de Hierro, ligado de cerca a Isabel. Ese trayecto —del que monta guardia al que controla quién entra y quién sale del despacho del jefe— lo dibuja, en el worldbuilding de la gesta, como una sombra en ascenso: alguien que medra en los pliegues del poder y al que conviene no perder de vista, aunque en 1966 nadie de la gesta isleña haya cruzado todavía su camino.

El presagio

Su mención funciona, como casi todo en estas islas, a la manera de un presagio. La figura de Lopecito se inscribe como pieza de lo que vendría después: el germen de la Alianza Anticomunista Argentina, esa maquinaria del terror de Estado que el descenso onírico bajo las Malvinas anticipa con casi una década de adelanto. La gesta usa el horror histórico verdadero —los nombres reales, el ascenso real de este hombre— como otra de sus antesalas frías: bajo el Mythos que sueña en el fondo del mar late, intacta, la crueldad humana que no necesitó de ningún dios para existir.

Notas

José López Rega —“Lopecito” en el habla de aquellos años, y “el Brujo” más tarde— es una figura de dominio público de la historia argentina, conservada tal cual en la diégesis: la saga no lo disfraza, lo usa como puerta. En la acción mayor de 1966 solo se lo menciona; su peso real, y su vínculo con la Triple_A, pertenecen a un porvenir que el sueño de las islas deja entrever. La crónica de aquellos días lo registra de pasada, en torno a la trama del Operativo Cóndor.