Gunhilda de Karlstorf
La reina de trenzas rubias ocupa su lugar junto a Burkestein en la corte de Karlstorf. En otro tiempo combatió como doncella guerrera. Conserva una filacteria vinculada a sus largos años y a su juventud, y un anillo de aquellos días de armas.
El favor y la promesa
La representación de Dandy fue seguida de una atención privada. Gunhilda dejó caer un mechón de su pelo para él; hubo encuentros en corredores y entre pieles guardadas, intimidad y una petición: salir de aquella prisión provincial. Dandy habló de un reino para los dos y consiguió ocultar sus movimientos a Svein el Leal.
Gunhilda conservó su filacteria. Lo que entregó fue el anillo, aun temiendo que la ausencia llegara a oídos de su marido y pusiera en peligro su vida. Dandy marchó con sus compañeros. Ella permanece en la corte; no consta que Burkestein haya descubierto la relación ni que la prometida huida se haya producido.
La mujer gigante llamada Gunnhild en el relato de la infiltración de Sidqa no queda identificada con esta reina por la semejanza del nombre.

El favor de Gunhilda, el sueño y las deudas que siguen abiertas. La lámina reúne momentos sucesivos.