El anillo de Gunhilda
Gunhilda lo había usado cuando combatía como doncella guerrera. La joya devuelve fuerzas a quien hiere: el beneficio está unido al daño que su portador causa. No es la filacteria de juventud, que la reina conservó.
Gunhilda lo entregó a Dandy después de sus encuentros en Karlstorf. Temía que Burkestein notara su ausencia; no creyó suficiente la excusa de haberlo perdido al lavarse las manos. Dandy consideró que serviría mejor a Lem, expuesto en primera línea. El modrón llegó a llevarlo durante el combate del umbral de Aries.
El objeto tiene así dos trayectorias abiertas: sostiene la supervivencia de la compañía y deja en la corte una ausencia comprometida. No consta que haya sido reclamado ni que su entrega resuelva la promesa de Dandy a la reina.

El favor de Gunhilda, el sueño y las deudas que siguen abiertas. La lámina reúne momentos sucesivos.