Stejara

Desde el campamento, tomá el camino y contá «por lo menos medio día o un día en teoría»: al final del trayecto, donde los caminos se cruzan, está Stejara — «Roble», en las lenguas de esa comarca. No hace falta señalarlo mucho en el mapa mágico: figura solo, como referencia reconocible, porque en toda la región no queda otro punto adonde llegar. Es «el único pueblo que quedó vivo después de ese lugar de las cenizas».

El pueblo teñido

Europa del Este, «muy al filo»: el sector de Valaquia, la comarca de Drácula en el dibujo del mapa. Ahí, sobre un cruce de caminos, se levanta este pueblo «teñido de ceniza», al que llaman sin vueltas «el pueblo de las cenizas». La ceniza no es decorado: es el estado de una región entera cuya civilización acabó. El cruce explica por qué este punto y no otro quedó en pie — la gente sigue pasando, y donde la gente pasa, algo sobrevive. Los que ya anduvieron por acá tienen conocidos en ese cruce; los viajeros que hoy van en camino «saben que tienen que llegar a Stejara», porque no hay adónde más llegar.

De calles, casas, materiales o cuánta gente vive adentro, este cronista no tiene noticia. El que entre, que mire y anote.

La casa de la madama

Adentro del pueblo hay una mansión: la casa de la madama del lugar, señora de Stejara, «podrida al estilo La caída de la casa Usher». La casa se cae encima de la señora que aún manda, y eso dice todo lo que hay que saber del poder que sobrevivió en la comarca: uno heredado y en deterioro, no uno nuevo. El trato con ella pasa por ofrecerle ayuda. Qué ayuda necesita, no está dicho. No hay registro de pagos, peajes ni reglas de acceso al pueblo: el cruce, hasta donde se sabe, es franco.

El norte y sus nidos

Arriba, al norte de la zona, queda Ardisvala, donde anidan los dragones grandes. De ahí, dicen muchos, surgió el mal que arrasó la comarca — y acá el baqueano tiene que frenar, porque las versiones no cierran entre sí. Una escuela sostiene que Stejara es el único pueblo que quedó vivo después de lo de las cenizas; otra, que el mal de Ardisvala destruyó Stejara y su civilización. ¿Fue destruida la civilización de la región, y el pueblo es el resto que quedó en pie? ¿O fue destruido el pueblo mismo en un tiempo anterior, y esto que hoy pisa el viajero es lo que volvió a juntarse sobre las ruinas? Los itinerarios no lo resuelven, y este cronista tampoco. Ni la distancia ni el camino entre Stejara y Ardisvala están cartografiados; el que suba al norte, que suba avisado.

Advertencias del baqueano

Acá conviene pisar el freno y poner las cosas en su sitio. De «lo de las cenizas» como evento no se sabe cuándo pasó, qué lo provocó ni cuánta región cubrió: solo se ve su resultado, un pueblo teñido y una comarca sin más asentamientos vivos. De la madama no se sabe quién es, de qué es madama, ni qué ayuda espera del que golpee su puerta podrida. Al enumerar los pueblos de la zona se nombra también un Vladimir, y nadie ha fijado si es pueblo vecino, persona, o ambas cosas — el viajero prudente pregunte antes de saludar. Y queda una duda de nombre: en algunas bocas el lugar suena «Estellara»; si esa variante tiene algún estatus en el mundo o es solo eco mal oído, el archivo no lo establece.

Véase además: Ardisvala · dragones de Vala


CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.