Diez pisos de piedra neogótica donde se corta el bacalao. Adentro reciben a escritores famosos y, cuando cae la noche, se practica magia negra.
La casa que corta el bacalao
En Paraná y Santa Fe se levanta una mansión que no se parece a nada de su cuadra: diez pisos, fachada neogótica, las paredes comidas de enredaderas. Los que saben la nombran de dos maneras —“El Millón” y “Avilión”—, como si una sola casa cargara a la vez con el peso del dinero y con el nombre de la isla adonde se van a morir los reyes. Es la sede de las logias aristocráticas y anticomunistas que, detrás de la fachada de la política argentina de 1966, cortan el bacalao: deciden, financian, ungen y entierran sin figurar en ningún acta.
Bajo este techo conviven dos hermandades rivales. Está la Pedue —la que el oído del archivo deletrea así, P2, la Propaganda Due—, la logia masónica tejida con la política, el fútbol italiano y el soborno, cuyo hilo conduce al nombre de Lucio Gelli. Y está la logia del camarada Moretti, que tiene en El Millón su casa matriz. Son sociedades de derecha que se disputan el favor del poder mientras comparten el mismo vestíbulo de mármol y la misma afición por lo que no se confiesa.
Escritores famosos y magia negra
La mansión no es solo un club de notables. Por sus salones desfilan escritores famosos invitados a las veladas —el prestigio de las letras prestado como tapadera del prestigio del oro—, y en sus pisos altos, lejos de las visitas de gala, se practica magia negra. Ahí está la bisagra de toda la gesta isleña: lo que en la superficie es interna sindical, logia masónica y mesa de poder, en el fondo roza lo mismo que duerme bajo las Malvinas. La casa de los diez pisos es la cara mundana y porteña de una verdad que solo se revela cuando alguien acepta bajar —el envés realista de la cofradía batracia que, mar de por medio, prepara la venida de Cthulhu.
A la mansión se llega tirando de un hilo gremial. Tras la fachada de la interna metalúrgica de Vandor y del gremio gráfico, una hebra que enlaza a un tal Uriel con el nombre de Lucio Gelli conduce desde el sindicato hacia estas logias y poderes menos confesables. El padre de uno de los cóndores, el sindicalista Armando_Cabo, abre sin saberlo esa puerta: cree que negocia política y franquea, en cambio, el vestíbulo de algo mucho más hondo que la disputa de soberanía.
La mano que mueve el rito del faro
El Millón no se queda en trasfondo: es quien contrata al grupo. Son estas logias las que encargan a la partida arrastrada a las islas por el Operativo Cóndor el trabajo sucio del Atlántico Sur —el rito del faro, donde la Piedra Azul abre la boca— y las que después reclaman su precio: el “cambio” del paquete que viajaba en el avión secuestrado, la mercadería por la que se mueven todos los hilos.
Sus hombres de campo son los que el archivo nombra como la mala compañía. El camarada Ricardo_Moretti —que en las islas también se hace deletrear sencillamente Moretti— es el nexo de la intriga con los cóndores de Dardo_Cabo y la voz que siembra la desconfianza: es él quien señala a la geóloga Irene como traidora, “gente del norte”, y quien arrastra el nombre del Dr. Harrington al costado oscuro de la trama. Junto a Uriel, Moretti es la presencia de las logias que el estanciero el Pupe huele mal y no quiere bajo su techo: la avanzada terrenal de El Millón, metida hasta el cuello en un asunto cuyo fondo ni ellos mismos terminan de medir.
Vínculos
- Operativo_Condor — el umbral histórico del que pende la partida que las logias contratan
- Circonio_Piedra_Azul — la Piedra Azul del rito del faro que El Millón encarga activar
- Orden_Esoterica_de_Dagon — la cofradía batracia del fondo del mar; el envés cósmico de estas logias de la superficie
- Armando_Cabo — el sindicalista que, sin saberlo, abre el hilo gremial hacia las logias
- Irene_Kowalski — la geóloga a la que Moretti señala como traidora del norte
- Harrington — el geólogo del norte que Moretti enreda en la intriga
- Ernesto_Echegoyen — el estanciero que rechaza a Moretti y Uriel, la “mala compañía” de las logias
- Dardo_Cabo — los cóndores, con quienes Moretti enlaza la trama
Notas
Las logias se nombran en el archivo de varios modos que conviene unificar: la mansión de Paraná y Santa Fe aparece como “El Millón” y como “Avilión” —dos nombres para la misma casa neogótica de diez pisos—, y la hermandad masónica se deletrea “la Pedue”, esto es P2 / Propaganda Due. Los nombres reales de la política argentina y de la masonería —Lucio Gelli, la P2, Vandor, López Rega— se conservan tal cual, como el resto del vestíbulo histórico en el que esta saga injerta el culto: la trama no los disfraza, los usa como puerta. El cuaderno 99 es la fuente del tramo isleño. Uriel y el camarada Moretti / Ricardo Moretti no tienen entrada propia y se nombran aquí en cuanto son la mano de campo de estas logias.