«La chamana es muy belicosa. La guerra es negocio; pero primero negocio, después guerra.» — el Cuentapiedras, que no la quiere de socia

Presentación

La compañía la oyó nombrar antes de verla: primero por un hobgoblin atado a un trineo, que confesó que una señora mandaba las invocaciones desde adentro de la montaña; después por el gigante que cuenta piedras, que la llamó chamana o bruja, la puso al mando de todo lo que se convoca y se somete en los Salones de la Escarcha, y dejó dicho que es muy belicosa: la que prefiere la guerra al negocio, en una casa de gigantes donde el negocio es él. Es de los gigantes y no es del todo gigante: una gigantesa de tamaño medio, blanca, de magia de hielo, y con un pariente joven a su lado —un tiefling al que los gigantes llaman sobrino o nieto de la generala, y con el que forma pareja, según dijo el Cuentapiedras con el gesto que los gigantes reservan a lo que les da igual—.

La compañía la vio en la jornada quinta, en la cámara del líquido lechoso, al fondo de los Salones, rodeada de guardias, lobos y un guardián del lugar. La chamana no habló: atacó con una daga mágica y empezó a convocar. La compañía había previsto la escena, se había cubierto del frío y del fuego, la flanqueó y le interrumpió la invocación en el momento en que jugaba con una semilla de hielo. Murió a consecuencia del combate. Su compañero contempló después el cuerpo; el cierre de la relación confirma su muerte.

Lo que se le vio

Lo que la chamana tenía pasó primero a manos de la compañía, y dice de ella más que su cara: un libro de conjuros con magia de detección, de agrandar, de congelar, de bolsillos hondos y de vuelo; una espada bastarda que nunca llegó a empuñar; la daga; y la semilla, que el gigante reclama como suya y cuya magia, maligna, quedó apagada. Es la magia de quien fabrica chraals en el hielo y suelta yetis por la planicie: el cuello de botella con dueño que la compañía había adivinado en el camino.

La muerte y el superviviente

El tiefling que estaba con ella quedó vivo. Dandy habló con él y lo liberó. La relación amorosa de ambos vuelve cercano el motivo del augurio, pero no demuestra que explique toda la guerra. Su nombre propio tampoco se fija a partir del nombre de otra hechicera de otra relación.

La semilla terminó en manos de Sidqa. El mercane se instaló al mando de los Salones; el destino de la chamana ya no queda como un regreso posible pendiente de remate.

Vínculos

Apariciones

  • Gesta viva de Sogol, jornada cuarta — nombrada por el prisionero hobgoblin como «la señora que invoca».
  • Jornada quinta — nombrada por el Cuentapiedras; vista y derribada en la cámara del líquido lechoso.

Casas del ciclo · ♒ ❄ Una bruja de hielo con un libro, una daga y una semilla, dueña de todo lo que baja a la planicie a comerse caravanas; el gigante que cuenta piedras la llama belicosa como quien dice «mala para el negocio». La compañía la interrumpió a mitad de conjuro, que es la única manera de ganarle a una chamana, y su muerte puso fin a ese mando. El poder contenido en la semilla tuvo otro destino: apagado, pasó al mercane. — glosa del Decadiano.