«Allá hay un mal mayor.» — Lucio, mirando las puertas a través de la argolla de una estatua
Presentación
Al norte del camino de Mertylmane, a cuatro horas de trineo del punto donde los ataques se volvieron demasiado puntuales para ser azar, hay una montaña con tres accesos clavados en la piedra frente a un lago de frío, y una explanada delante. Son los Salones de la Escarcha, morada de los enanos de la nieve que alguna vez quisieron extender sus dominios a los bordes montañosos de las tierras exteriores, y que hace tiempo dejaron el lugar abandonado y frío. Ya no está abandonado. Hay humo, hay luz adentro, una de las puertas está rota, y en la explanada un gigante de escarcha azuza a una docena de lobos como quien saca al perro.
La compañía de Sogol lo vio desde lejos, sin ser vista, después de seguir un rastro de sangre fresca en la nieve: un trineo del doble o el triple del suyo cargado de carne de caribú, arrastrado por dos gigantes de escarcha con seis hobgoblins y un humano que al principio pareció un cautivo y resultó un colaborador. Los vio entrar. Vio salir al gigante con los lobos. Y entendió tres cosas: que los Salones son una base de caza, abastecimiento y control de la ruta; que desde allí se dirigen los ataques al camino, quizá por medios mágicos, con una señora o hechicera adentro que invoca lo que baja a la planicie; y que las probabilidades eran muy malas. Haber identificado el origen de los ataques ya era inteligencia valiosa. Se retiraron sin combatir.
La atalaya de los seis pilares
Entre el camino y los Salones hay una estructura intermedia que la enana Azidem llama la atalaya: una plataforma de seis pilares que irradia calor por las losas, mantiene el agua líquida a su alrededor y guarda, en un compartimiento, curaciones antiguas de los enanos. Las estatuas tienen argollas que, al tirarlas, abren una visión: se ven las puertas de los Salones desde lejos, como por una ventana. Bajo la plataforma, en la pileta, brillan cosas: monedas, gemas y el esqueleto de un gigante; y en el agua derretida vive algo que se anima cuando lo perturban, veinte figuras de nieve pastosa que se acumulan sobre quien baja hasta hundirlo. Lem bajó con una cuerda y hubo que sacarlo a fuerza de brazos antes de que dejara de moverse. Lo que subió con él —una piedra de afilar, un amuleto de jade contra el veneno, unos brazales de caza— era el ajuar de los antiguos reyes de la nieve.
Antes de eso, la plataforma había servido de bastión: una patrulla de diez hobgoblins que seguía las huellas de los dos trineos fue detenida en la escalera; uno solo quedó vivo, atado al trineo, y confirmó lo que Uken sospechaba: hobgoblins, humanos y fuerzas del frío aliados, y una señora adentro de los Salones que manda las invocaciones.
Lo que queda ahí adentro
El archivo asienta lo que la compañía vio y lo que dedujo, y no más: al menos dos gigantes que entraron y uno que salió con los lobos, los doce lobos, la guarnición que no se vio, la hechicera que se nombra y no se ve, y —según la enana, que no pudo entrar— un mal que se despertó, una vieja casa en la que vuelve a haber movimiento. Lucio, a través de la argolla, lo dijo con menos palabras. La compañía descansa en la atalaya con un prisionero, dos trineos, el ajuar de los reyes y esa frase.
Vínculos
- El camino de Mertylmane — la ruta que se ataca desde aquí
- Caloria — el reino al que se le corta la línea
- Azidem — la enana que vino a buscar a sus primos y encontró esto
- La generala Ajani · Calíope — la cadena de mando que termina, quizá, en esta montaña
- Lem — el que bajó a la pileta
- Lucio — el que miró por la argolla
Apariciones
- Gesta viva de Sogol, jornada cuarta — el rastro de sangre, los gigantes, el reconocimiento al amanecer, la patrulla en la escalera, la pileta.
Casas del ciclo · ♑ 🏔 Una casa de enanos donde ahora viven gigantes: la escala cambió y la puerta rota lo dice. La compañía la miró desde una argolla, contó lobos, calculó, y se retiró; y esa retirada es la primera victoria adulta de la gesta viva, porque ya sabían dónde está el mal mayor y todavía no sabían cómo se lo mata. — glosa del Decadiano.