Entre las siete casas del orbe Vala, la Casa Blanca ocupa una posición singular: es la casa que eligió no gobernar. Su asiento está en la Bahía Blanca, con las Torres Blancas en el sur como marcador visible de su presencia, pero hace generaciones que la Casa Blanca retiró su intención de ser gobernante de este mundo. No fue derrotada ni expulsada — se apartó. Los archivos la describen como guardiana por vocación, dormida por decisión.
Su dominio más propio no está en el mundo principal sino en Listasint, la Luna del orbe Vala. Listasint es un mundo aparte, más pequeño que el mundo bajo, de climas extremos — veranos largos, inviernos largos — y pertenece por herencia y por vínculo a la Casa Blanca. Desde Listasint, y bajo la tutela de la Casa, operan los jinetes de los Dragon Kings: criaturas dracónicas del lado luminoso de la cosmología, que en algún punto de la historia debieron enfrentarse a los Dreys, dragones infieles o de color malvado aliados a entes oscuros de la Luna. Ese enfrentamiento entre Dragon Kings buenos y Dreys es uno de los episodios fundacionales del mapa de poder actual — una guerra que no terminó, que solo cambió de forma.
Nibiru es de linaje Casa Blanca. Los archivos marcan en él una posibilidad mesiánica explícita: el signo del que podría volver a ser gobernante de la Casa Blanca, en el mismo esquema de retorno que los ciclos de cien años de Uruk hacen posible. La comparación con Aragorn que los registros conservan no es decorativa — indica que Nibiru carga con un peso de restauración que la Casa Blanca, por sí sola y autoexiliada, no puede cumplir.
Vínculos
- Nibiru — de linaje Casa Blanca; posible figura de retorno mesiánico
- Uruk y Casa Azul — casa central del orbe, contrapunto de la Casa Blanca
- Tiamat — cuya cosmología de dragones resuena con los Dreys