
Nibiru
«Un dios caminando sobre la tierra.» — así lo declara el archivo, y así conviene abordarlo: no como un vecino, sino como un cielo que decidió bajar a pie.
Nibiru es un ifrit de casi tres metros —«tipo dos metros setenta»— que anda por Vala portando insignias astrológicas vivas, asociado a un dragón de escamas de bronce. Las escuelas discrepan sobre su oficio: unos registros dicen «es un chamán»; otros preguntan «¿es un monje? Sí». Este cronista consigna ambas voces y no elige, porque el archivo tampoco eligió.
El nombre que es un planeta
Antes que el hombre, la palabra. Nibiru es el planeta Júpiter en antiguo acadio, «el de los soberanos y del carisma», y en el habla de deidades se intercambia con Nau — «Como Nau por Nibiru. Todas esas cosas son muy simples», dicen los que manejan esos registros. De modo que el nombre circula por todo el mundo como término, mientras el que lo lleva es uno solo: un individuo, no una categoría de gente. Hay quien le preguntó a la cara —«¿cambiaste tu nombre?»— y la respuesta no quedó asentada.
Las tres insignias
Va con «unas túnicas medio marrones» sobre el cuerpo y el torso al aire; el pelo, «corto… pelo muy corto». Cuando cabalga lleva «un sombrero de la gancha, ¿viste? De los Spaghetti Western». Lo único que porta que no es tela ni piel son tres piezas, y las tres se mueven:
- un cinturón negro grabado con «unos toros y unas tormentas. Tempestades», y esas tempestades «un poco también como se mueven»;
- un headband con «unos pájaros… unos pájaros que elevaban», que dan altura y sabiduría;
- brazaletes «con unos rams como unos… carneros», el signo de Aries.
No es un juego de joyas: es un sistema astrológico portátil. Tierra tormentosa abajo, vuelo arriba, Aries a los costados — todo en el mismo cuerpo de un ser cuyo nombre es un planeta. La lógica que reúne las piezas es una sola: Nibiru lleva puesto el cielo del que toma su nombre.
El velo
Sobre ese conjunto que declara, hubo en algún tramo una capa que tapa: «tenía una especie de magia que no permitía que se viera quién yo era realmente. Era negro. Oscuro. Como del África.» Es magia de subterfugio, ilusión «y también aparición», y su función declarada es que no lo pudieran seguir. Nibiru se compone, entonces, como una divinidad visible disfrazada: lo que las insignias proclaman, el velo lo vuelve ilegible. Ese velo se disipó después del encuentro con una criatura no-viva — qué era esa criatura, y por qué su encuentro disuelve la ilusión, el archivo no lo explica.
El dragón de bronce
Aquí los registros vuelven a bifurcarse. En uno, Nibiru aparece directamente como «una figura de un dragón… que brilla en sus escamas de bronce». En otros, se habla «del dragón de Nibiru» como criatura aparte: un recurso guardado — «venían manteniéndolo como su carta para jugar», «el dragón King de Nibiru». Si el dragón es su forma, su montura o su aliado, el material no alcanza para afirmarlo.
Lo que sí quedó asentado es su muerte y su condición: fue muerto por daño sónico —«un grito, un baño sónico terrible»— y el mundo admite revivirlo, porque «ustedes tienen recursos para revivirlo». En Vala, la muerte de este dragón no es un final: es un gasto.
Fue en el patio de la casa de Taylor donde el dragón de Nibiru aterrizó primero entre todas las criaturas — ninguna lo precedió.
La biografía vacía
Su peso viene de lo que porta y de lo que es, no de un linaje registrado. Él mismo lo declara: «tengo pocos recuerdos de mi upbringing, de mi juventud». Ni región, ni pueblo, ni territorio de origen constan en las voces del archivo. De Midori solo se sabe esto: diez días transcurrieron entre su último encuentro con Nibiru y el presente del registro.
Advertencias del cronista
Quede dicho lo que este tratado no puede cerrar. Si el vacío de su infancia es amnesia, ocultamiento o pérdida, nadie lo estableció. Si las tres insignias fueron fabricadas, heredadas o crecidas sobre él, no hay material, procedencia ni artesano que responda. Qué recursos concretos reviven al dragón, y cuánto cuestan, tampoco. Y la propia palabra ifrit llega con una sombra de duda en la escucha — el que la use, que la use con cautela. Un ser que se llama como Júpiter, que viste el zodíaco y que se tapa con magia para no ser seguido, difícilmente quiera que su glosa esté completa.
Véase además: Taylor
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.