
Detrás de la máscara infantil y la voz sintética hay una joven programadora que dirigía el ataque desde su tableta como quien conduce una orquesta. Baby Mask perdió su trabajo y su rostro por culpa de Taito, y sin embargo —o precisamente por eso— terminó pactando con la banda de Kreider: unirse a los rebeldes era la jugada perfecta para subir el rating.