Torre Dorada

Quien entra en Zaira «de manera directa sin paradas», con la torre «todavía sacudida por los últimos resquemores de la ciudad de Dorotea», no llega a una ciudad: llega a un edificio. Porque Zaira, la segunda ciudad, se gobierna desde un solo punto —«la torre dorada en Golden Tower»— y el que ocupa ese punto ocupa la ciudad entera.

El hall donde se despacha

De la Torre Dorada, el viajero conocerá primero —y quizá únicamente— su hall de entrada: muebles con papeles desplegados encima, una lámpara de pie rematada en gema cristalina, tapetes, sillones, canapés, una mesita ratona baja. No es un salón del trono: es un escritorio agrandado hasta ocupar la base de una torre. Ahí se recibe, ahí se decide, y la primera decisión que espera a los nuevos gobernantes está de pie, circulando entre los sillones: los «esclavos negros» del servicio de la torre, sobre los cuales pesa la potestad enunciada sin adorno — «algunos de ustedes decidirán liberarlos o no».

La torre «hace tiempo que no se emplea». El poder de Zaira es, entonces, un instrumento intermitente: la torre existe antes y después de sus ocupantes, y cada gobierno nuevo es una reapertura. Adentro reside un sacerdote pérsico con su «armadura de sol brillante plantado ahí» — guardián u oficiante, la torre no aclara cuál de las dos cosas, o si en Zaira son la misma.

En la Torre Dorada la composición es inversa a la de sus hermanas: el poder no está en el remate sino en la base, y la defensa no la dan almenas sino un sacerdote armado y un servicio esclavo.

Las hermanas repartidas por el mundo

Porque la torre es la forma dominante de la arquitectura de poder de Antiterra: gobierno, culto, prisión, faro, comunicación y magia viven todos en vertical. La torre concentra hacia arriba lo que la ciudad no puede tener en horizontal —altura para ver lejos, muro cerrado para que no entren, una sola puerta para controlar quién pasa— y no hay dos iguales:

  • Torre de Dís / Iron Tower — en la fortaleza de Dís, 999 millas de alto.
  • Torre de Tovag Baragu — «un bunker de piedra» de 15 metros, almenas arriba, techo de paja o palmera «como una choza regadera, porque el sol debe pegar fuerte», ballistas en la cima y una única puerta enorme de roble con remaches de hierro. Ahí el techo contra el sol y las ballistas contra el enemigo son la misma respuesta a un lugar expuesto.
  • Torre de la tranquilidad — no una torre sino una sala dentro del castillo de Imola, destinada a «sus creaciones».
  • Torre de guardia en la jungla — prisión de máxima seguridad donde está Luca; se llega por portales interplanares, y «no todos los portales llevan a buenos lugares».
  • Torre Blanca — de ahí desaparecen las gemas.
  • Torreón del desfiladero — «no es demasiado grande», del mismo basalto del lugar, con puerta.
  • Faro de la isla — 700 pies.
  • Torre noroeste de la ruina — con trampilla oculta en el suelo.
  • Torre de las evaluaciones — «está y no está acá», con guardas mágicas que impiden la entrada hasta cumplir condiciones.
  • Torre sin nombre — 10 metros de alto, 6 de diámetro.
  • Torre visible desde la casa — «esta no tiene torre; la torre se ve desde acá».

Hay además una torre de piedra maciza cuyas puertas son «de la misma misma piedra que toda la torre» —una puerta puede «quedar cerrada por piedra» y volverse infranqueable—, con varios pisos desde los cuales «se escuchan en los otros pisos gritos», un vestíbulo donde uno se queda «como colgado», habitaciones grandes y vacías con tres salidas, y lianas creciendo adentro, una de ellas «como una horca». Esa misma torre —o alguna del conjunto— aloja central de teléfono y central de telégrafo: la torre que ve y la torre que encierra son también la torre que transmite.

La Torre Prisma

A 4 kilómetros de distancia, flotando sin montañas debajo, moviéndose levemente por el viento con el ocaso detrás, «de distintos colores, de brillos, sonantes y sonantes»: seis torres de mil metros cada una, una por color prismático, alrededor de un enorme patio central vacío, «como faltaría la torre central». Obra que «tiene que ser de un super archimago, de las artesanías élficas más importantes», dimensionada «como para un dragón» — «a los dragones les gustaría mucho». El dato compositivo central es el vacío: la disposición hexagonal declara la ausencia de una séptima torre que debería estar en el medio, y nadie ha dicho si alguna vez estuvo.

Lo que señala una torre apagada

Si toda función del mundo vive en una torre, entonces toda torre que se apaga señala una función que dejó de operar: la Torre Dorada que «hace tiempo que no se emplea», la Torre Blanca de la que desaparecen las gemas. Leer las torres de Antiterra es leer qué partes del mundo siguen encendidas.

Advertencias del cronista

Confieso la paradoja de esta entrada: la torre que le da título es la peor descripta del conjunto. De la Torre Dorada no sé su altura, ni su material, ni siquiera si el «dorada» del nombre es color, revestimiento o categoría — conozco sus sillones y no su silueta. Tampoco puedo afirmar que la torre del sacerdote pérsico, la que «hace tiempo que no se emplea» y la Golden Tower sean un solo edificio: los registros lo sugieren, no lo establecen. Ni cuántas torres del listado son entidades distintas y cuántas son la misma vista en momentos distintos — en particular la de piedra maciza con lianas, la de los gritos entre pisos y la de las centrales de teléfono y telégrafo, cuyo sistema no se sabe de dónde viene ni con qué otras torres o ciudades conecta. La jungla de la torre-prisión no está ubicada en plano alguno. De la Torre Blanca no se sabe de dónde vienen ni adónde van las gemas, ni si es la Torre Dorada bajo otro estado. Y de las «evaluaciones» de la torre que «está y no está acá», ni qué son ni qué condiciones levantan sus guardas. El viajero que averigüe alguna de estas cosas hará más por este catálogo que quien construya una torre nueva.

Véase además: Zaira · Dorotea · Imola · Tovag Baragu · Luca


CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.