Torre del Conocimiento
Itinerario para el que vuelve de lo de abajo con las alforjas llenas: primero la muralla, después el mercado, y al final —siempre al final— la Torre. Porque si se quiere identificar plenamente un objeto, «tienen que ir a la Torre del Conocimiento». No hay alternativa, y la Torre lo sabe.
La piedra de donde brota
En Adwen, «al lado del centro palatino de la ciudad» y «a la sombra del Palatinado» —«una estructura importante»—, se alza la sede mayor. «Acá sí es literalmente una torre»: una inmensa construcción de varios pisos que «parece salir de la única parte que tiene una roca acá de piedra caliza», brotando de la montaña. La roca explica el sitio: es el único punto firme. En la fachada, «cuatro dragones esculpidos» al costado de la escultura.
Se entra por un recibidor con «una parte dispuesta para varias carretas», porque «acá hay tráfico»: los magos también mueven mangueras y cosas. Adentro, «una barra en donde se reciben para dar los servicios de las conjuraciones», una tesorería donde se deposita y se cambia el dinero de las expediciones, y una biblioteca de acceso restringido. Debajo queda «ese lugar que no terminaron definitivamente de mapear, de limpiar» — y de eso, más abajo, el cronista dirá lo poco que puede.
Convento y aduana
La orden es monástica, de saber, filosofía y magia: «sagrada para Ectreus», «de la luz». Pero el edificio responde a que la Torre es a la vez convento y aduana. Mostrador y tesorería adelante, porque el trato con patrones y aventureros es diario. Playa de carretas en el recibidor, porque el tráfico mueve carga. Biblioteca cerrada detrás, porque el saber se cede por día y bajo criba.
El arancel, para el que llegue con oro o con reliquias:
- Identificación de objetos mágicos, «para saber todos los poderes de todas las maneras».
- Recarga de artefacto: 3.000 monedas de oro la carga.
- Compra: sus agentes «pueden querer hacer una relación con ustedes y te pagan 5.000» por reliquias y objetos valiosos. Lo que no sirve, lo descomponen — «aunque no la usen para apuñalar, le sacan la magia y la usan para construir otros objetos».
- Biblioteca: copiar un conjuro cuesta un día por nivel.
- Conjuraciones por contrato en el mostrador, con patrones y maestros mercenarios.
- Cambio: la tesorera recibe el sobrante de una expedición y lo cambia.
La Torre además emite permisos y encargos —«el señor de la Torre del Conocimiento» coordina misiones, y consta que a más de una compañía «les pagaron en la torre conocimiento»—, de modo que el reparto de botín de cualquier partida termina resolviéndose dentro de sus muros. Es el nudo de la economía mágica del mundo: toda plata de expedición, todo objeto sin identificar y toda recarga pasan por su mostrador o su tesorería.
La escuela y la criba
La Torre enseña hechicería: de ahí los «pegatitos de la Torre del Conocimiento», asociados al conjuro Kindle Flame — talismanes, símbolos o herramientas de aprendizaje, el archivo no lo aclara. Otorga premios por desempeño a sus estudiosos: los hijos de Drago Balcán, Luminita entre ellos, tienen cuadro con premios recibidos.
Y criba. Rige una vigilancia doctrinal: «ojo, porque te miran muchísimo todo lo que sean libros en donde haya algo que puedan percibir como caótico». Su alineación con «la luz» y su censura de lo caótico la convierten en autoridad sobre qué saber circula — y su emplazamiento junto al centro palatino la ata al poder político de Adwen. El que traiga libros dudosos, que lo sepa antes de cruzar el recibidor.
Consta, sin embargo, que hay una orden monástica cultista que se reúne de noche en la Torre. La cita que la describe llegó rota —«que se queda a los chicos malos»— y este cronista no va a completarla.
Las otras torres
No es una sola. «Somos parte de una congregación más grande», dice de sí la Torre de Augen, y las voces hablan en plural de «las Torres del Conocimiento» y de «las torres del conocimiento en las que se encuentran». En las ciudades fortificadas el capítulo toma forma de Charter House: pequeña embajada con un legado que tiene su oficiante mago, y a su puerta un «casernado de medicina» — un sector de hospitales, gente terminando de recabar las pocas hierbas. Custodia y hospital en un mismo cuerpo: la orden replica ese núcleo mínimo (legado, oficiante mago, guardia sanitaria) allí donde necesita presencia sin fundar torre.
De Vitalis se dice que se retira «a su torre de conocimiento a reportarse»; qué lugar ocupa en la congregación, el archivo no lo fija.
Advertencias del baqueano
Acá conviene pisar el freno, porque en este mundo cualquier cosa alta se llama torre, y no todas son ésta. Los registros mientan una torre hueca de mampostería suelta, diez metros, dos puertas de madera, pisos caídos; otra de treinta pies con almenas y dos pisos; una a sesenta metros de profundidad; una torcida con aleros y espirales a la luz de la luna; una «boca de la torre»; una torre-refugio en el infierno; una de hierro junto al coliseo de Beta; la de Dinas Park en Westmark; las de Caldero, en corona sobre el cráter. Ninguna está atribuida a la casa de Adwen, y probablemente sean otras. El viajero que oiga «la torre» a secas, pregunte cuál.
Tampoco está resuelto si «Torre del Conocimiento», «Torre de Hechicería» y «Torre Blanca de hechicería» son la misma casa nombrada de tres modos o instituciones distintas. Nadie ha contado cuántas torres integra la congregación, ni quién la encabeza, ni cómo se ordenan las sedes entre sí. «El señor de la Torre del Conocimiento» y «el maestro de los secretos» no tienen nombre, ni consta si son el mismo cargo; la tesorera tampoco, ni se sabe si hay una por sede. La torre que un fantasma encantó durante quince o dieciséis años no está confirmada como ésta. Qué hay «debajo de la torre», sin mapear ni limpiar, nadie lo dice. Y queda colgando una frase — «en el clave de la torre» — de la que se ignora si nombra una nave, una piedra clave o un lugar secreto, y de qué torre habla.
Última nota, para el que ande en lo de las estacas: junto con la Guarida de la gorgona y la Casa Petra de Sigurá, «la torre» es uno de los tres sitios donde deben clavarse las tres. Si esa torre es ésta, el archivo no lo jura.
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.