Olbeck

Registro de linaje y cargos. Un solo hombre, y sin embargo tres oficios; una sola hija, y sin embargo dos naturalezas. Así asienta el archivo la casa de Olbeck: breve en sangre, larga en instituciones.

El nombre que abre puertas

En la región costera basta pronunciarlo para que la conversación arranque sola: «podemos empezar por el nombre de Olbeck». Lo llaman «el viejo Olbeck» — y ese apodo es todo lo que el archivo conserva de su cuerpo: ni edad exacta, ni vestimenta, ni voz. Un hombre hecho enteramente de cargos y de rumores, del que ni siquiera sabemos la cara.

Los tres oficios

Olbeck no ocupa un cargo: los acumula. Es «el de gremios». Tiene «funciones en agua». Fue «el más errático de la biblioteca». Y esa suma desconcierta incluso a los suyos: «todos nos lo juntó raro porque él tiene funciones en agua» — el mundo mismo registra como anomalía que un hombre de gremios y de biblioteca cargue además con atribuciones acuáticas. Nadie ha explicado si semejante acumulación es legal, excepcional o abusiva; el archivo la consigna sin absolverla.

A los tres oficios se agrega la formación: magia de batalla, examinada en las torres. El regente lo recuerda — «pasó por estas torres y me vieron sus exámenes de magia de batalla» — pero se cuida de marcar la distancia: «no fue un discípulo directo mío». Pasó por la institución sin quedar bajo tutela de nadie. Es uno de los principales de Alwin; tiene jerarquía importante en la Torre, aunque no pertenece a la Torre del Conocimiento en particular. El patrón se repite en cada renglón: atraviesa instituciones, no se queda en ninguna.

El sabático que no termina

El año sabático es la figura por la cual un mago de jerarquía queda fuera de convenciones sin perder rango. El de Olbeck «se está estirando»: admite prórroga, y nadie lo ha revocado. En este momento no está oficialmente en convenciones — está en otra cosa, y esa otra cosa es un viaje.

El viaje al norte

Hace dos o tres meses, cuando estaba por empezar el invierno, pasó por la torre y siguió al norte, hacia el bosque. Llegó en barco, con dos ayudantes — uno de los cuales «parecía un baquear». Eligió partir «justo cuando no se puede navegar ni nada», con el bosque peligroso: la estación exacta en que las rutas se cierran. El hombre que atraviesa instituciones sin quedarse en ninguna repite el gesto sobre el terreno, y viaja cuando nadie viaja.

La hija

Aquí el linaje se tuerce. La hija de Olbeck se está transformando en medusa, y «está en un peligro muy…» — la frase quedó trunca en las voces del archivo, y quizás sea mejor así. Lo grave no es la transformación sino la sospecha: se afirma que Olbeck «puede haber tenido algo que ver con la producción de esta jovencita». Producción, dice el archivo — no crianza, no educación: producción. Un magistrado de gremios, biblioteca y agua implicado en fabricar una medusa compromete a las tres instituciones a la vez. Los hechos no alcanzan para afirmar si el viaje al norte busca a la hija, la huye o la causa.

Reparos del archivero

Acá conviene pisar el freno y decir lo que no sabemos, que es mucho. No sabemos qué son las «funciones en agua» ni qué autoridad confieren. No sabemos cómo se articulan gremios, biblioteca y agua en una sola persona. No sabemos cómo la hija llegó a medusa, ni en qué grado su padre la «produjo». No sabemos qué es un «baquear» ni por qué uno de los ayudantes lo parecía. El destino exacto del viaje quedó dicho con la boca tapada por el viento — el archivo no permite fijar el topónimo, y este cronista no lo va a inventar. Y la pregunta que nadie contesta: si el viejo Olbeck sigue vivo, si volvió del bosque, o si el norte se lo quedó. El que sepa algo, que lo diga; el que no, que no confunda el rumor con el registro.

Véase además: Torre del Conocimiento


CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Lo que el archivo no fija, no se inventa.