Swann
«La noche la ve solamente Swann.» — sentencia del archivo, que basta como blasón de este linaje
Hay hombres que importan por lo que hicieron y hombres que importan por lo que ven. Swann, arqueólogo recibido, Guardián Sincrónico, nacido en 1870 —de él se sabe con certeza el cuándo y se ignora el dónde: «no sabemos dónde nació pero sí sabemos cuándo»—, pertenece a la segunda estirpe: es el único testigo posible del portal, y si él no está, lo que el portal abre queda cerrado para todos. En 1901, cuando comienza la gesta, tiene treinta y un años.
Las dos ramas del árbol
Este linaje se lee como se leen los ríos: remontando dos afluentes que no debieron encontrarse.
La rama paterna baja del tiempo. El padre de Swann partió del año 1100 y desembocó en 1889, en París, donde trabajó por sueldo en las excavaciones y la construcción de la ciudad; estudiaba canto en su tiempo libre. Devenido oráculo, «cuando se hizo oráculo empezó a darse cuenta de que podía descubrir presente, pasado y futuro»: de esa rama hereda Swann la videncia, la otra manera de leer lo que fue.
La rama materna sube del abismo. Su madre, Ariadna —pelirroja hermosa, longeva, «es una demonio», entidad daimónica que fue espía y agente del Maldito, y que escapa de su propio linaje taurico—, transitó los años 1889 y 1870, embarazada de él. Las escuelas disputan hasta su nombre: unos registros la llaman Elizabeth, otros Ariadna, y este cronista consigna la disputa sin zanjarla, porque los hechos sostienen ambas lecturas.
La bastardía articula todo: Swann no hereda por derecho, hereda por sangre mezclada. En ese nudo se anudan el viaje temporal, la línea daimónica, el linaje taurico del que la madre huye, y el oficio arqueológico que le da método sobre todo eso.
El cuerpo donde se leen las ramas
Tipo joven, castaño, «muy carismático». Los ojos son lo primero que se fija de él, y el archivo los describe en dos registros del mismo cuerpo: «unos ojos muy particulares color miel», jengibre, que «miran poquito con la luz siempre» — y también «los ojos de un color medio naranja viejo», iris rojo del abismo. Que ambas descripciones convivan no es descuido: es la madre asomando en un cuerpo que por lo demás pasa por humano. Lo mismo dicen las uñas, que «se expanden»: no son uñas de arqueólogo de gabinete.
Anda «siempre bien vestido con ese trajecito blanco», saco con hombreras, y debajo o encima una armadura de cuero: la elegancia y la protección van juntas en la misma prenda, porque este es un hombre que debe presentarse en salones y aguantar tiros el mismo día. Lleva y usa pistola —aunque en la taberna «no tiene ningún arma encima, claramente», sobre una mesa—. Y duerme mal en el sentido de que sueña: «sueña con la nereida», sueños recurrentes de nereida cuyo lugar en el árbol nadie ha establecido.
Oficios y potestades
Swann opera en tres registros simultáneos. Como profesional: arqueólogo recibido, con dominio de «historiografía, de las ideas y de las imágenes» — sabe leer el pasado por sus restos y por sus figuras, la manera erudita, que en él convive con la videncia heredada de la rama paterna. Como combatiente: pistola, hombreras, armadura de cuero, y tiros efectivos — un aduanero volador «recibió un tiro de parte de Swann». Como órgano del mundo: es el que ve lo que nadie ve, y porta desde su viaje temporal la bengala «nueva, que acaba de tomar una forma».
Ha ejercido además una potestad de liberación: recuperó a Draga Machine, chica bohemia, «la hiciste humana, le diste finalmente la libertad» — sacada de una maldición o estado previo que el archivo no describe.
El Club
Alrededor de él existe el Club de Swann: «tenemos a la gente del club de Swann», una organización con gente y recursos que lleva su nombre. Hay, pues, un colectivo organizado bajo este linaje. Si el Club es gremio, sociedad o cuadrilla, y qué relación guarda con su función de Guardián Sincrónico —cargo que comparte con los demás compañeros—, son cosas que las voces del archivo no dicen.
Reservas del cronista
Quien consulte este árbol hará bien en distinguir lo que falta de lo que fue declarado faltante. El lugar de nacimiento de Swann no es un dato perdido: el mundo ignora el dónde y afirma el cuándo, y ese hueco es constitutivo. Quedan abiertas, en cambio, las preguntas que el archivo simplemente no responde: si Elizabeth y Ariadna son una mujer o dos; qué portal es el que solo él ve, y por qué solo él; qué es y qué hace la bengala que acaba de tomar una forma; qué vincula a la nereida soñada con las líneas materna, taurica u oracular; de qué estado fue liberada Draga Machine y con qué medio; y cuál es, al fin, el color exacto de esos ojos — miel jengibre o naranja viejo con iris rojo del abismo. Este cronista deja las dos tintas sobre la página, porque acaso el cuerpo de un bastardo de demonio y viajero no tenga un solo color de ojos que dar.
Véase además: Ariadna · Draga Machine · Nereida
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.