Muriel Umutessi
«En un momento de pelea puede tirar una maldición a alguien o una bendición a alguien.» — fama que la precede, recogida entre la clientela de la pulpería
Entre la población se la nombra la hechicera negra. El registro civil, si existiera para gente como ella, diría menos: mujer traída de África en la adolescencia, esclava, después soldado, después «una de tantas lavanderas del sur en la justa época post-independencia», y hoy mano derecha de la Viña en su pulpería. La frase de las lavanderas la inscribe en un oficio corriente y numeroso, del que ella es un caso entre muchos. Lo que no es corriente es la otra mitad de su vida.
El precio de los papeles
Su camino de salida de la esclavitud es de los que el mundo admite: la dueña le permite alistarse al ejército a cambio de que el servicio le consiga los papeles de libertad. Sirve unos años, sale, lava ropa ajena, y termina trabajando con la Viña, donde asciende hasta ser su mano derecha. Los tres oficios no son etapas sueltas sino el precio y las consecuencias de la libertad: el ejército compra los papeles, la lavandería es lo que queda después, la pulpería es donde ese recorrido se convierte en posición. Si los papeles llegaron efectivamente a sus manos, y en qué condición dejó el ejército, es cosa que nadie ha asentado.
Lo que no se hereda del amo
Por debajo de los tres oficios corre lo único que no le dio el sistema que la trajo encadenada: «cree mucho en sus ancestros y en las religiones espiritistas», con «ese sincretismo entre las deidades católicas y las deidades de África». Ese saber sobrevivió el cruce del océano y se trenzó con el santoral. Y no es devoción privada: es servicio con demanda. Cuando la Viña necesitó hablar con el espíritu de Farouche, no lo hizo ella misma — se lo pidió a Muriel. La casa entera accede a lo espiritual por ese canal, y el canal tiene nombre y fama pública.
El muerto que vuelve en sueños
Farucho —o Farouche; las voces del archivo escriben el nombre de las dos maneras y este cronista no va a elegir por ellas— fue su marido. Hace dieciséis o diecisiete años que no lo ve. Hace un mes que no para de soñar con él. Que la mujer a la que se le pide contacto con ese espíritu sea precisamente su viuda es un detalle que el archivo deja caer sin comentario, y que este cronista prefiere subrayar sin explicar.
Se le conoce además trato con un ex granadero que sabía de demoliciones. Si ese hombre y Farucho son la misma persona, nadie lo ha dicho.
Peleas y citaciones
En la pulpería conoce a Pepe, y con él pelea contra mazorqueros — la violencia política de la época también pasa por su cuerpo, no solo por su fama. Y fue citada, junto a Lord Ponsbury y otros de una lista, en una sala de reuniones. Qué lista es esa, y qué quiere un lord de una curandera del sur, queda entre las cosas que el archivo calla.
Ella es, en suma, el punto donde se tocan tres sistemas del mundo: el trabajo de la pulpería, la violencia de los mazorqueros y el trato con los muertos.
Advertencias del cronista
De su cuerpo no hay una sola línea: ni edad, ni ropa, ni marcas, ni voz. Toda esta entrada corre sin imagen, y el que la busque tendrá que reconocerla por la fama, no por la cara. Tampoco consta qué cura concretamente una curandera fuera del combate: qué males, con qué remedios, a cambio de qué paga. La pulpería misma no tiene más geografía que «el sur». Y queda sin resolver si la semi-mulata de la Viña que auxilia a heridos es Muriel o una aliada distinta: las versiones la tratan como otra persona, pero nadie de autoridad lo ha confirmado.
Véase además: La Viña · Pepe · Lord Ponsbury
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.