Mazorca

Advertencia al viajero: en las tierras del régimen no se pregunta por la Mazorca en voz alta. Se pregunta, con rodeo, si por acá «hay una mazorca fuerte», y según lo que conteste el paisano se decide el camino. Esta entrada existe para que el que llega de afuera entienda por qué.

El color y la lista

Es «la policía política roja» del régimen de Rosas: la fuerza que caza, encarcela y mata a sus enemigos políticos. Se la reconoce antes por el signo que por el cuerpo: el color rojo, y la lista roja que sus hombres —los mazorqueros— portan a la vista cuando llegan. La lista es el registro de buscados políticos, y es su instrumento entero: la Mazorca opera por lista, patrulla con ella, y el que figura en ella ya está, en los hechos, sentenciado. Se los llama también Colorado del Monte, y quedó dicho que son «soldados del régimen».

De uniformes, armas, insignias o divisas, el archivo calla. El rojo alcanza.

El campamento de los llanos

No es guardia simbólica ni cuerpo único de capital: es presencia territorial, con densidad variable según la región. «Acá hay una mazorca fuerte, man», advierte una voz del archivo — y en la región que estas crónicas cubren, la densidad es alta. Tiene asiento propio: «el campamento de la mazorca, de los más jodidos del régimen», plantado en los llanos. Está en operaciones activas: busca y captura gente en el presente del mundo, y cualquier ciudadano puede «caer en la mazorca». El riesgo no es de una clase: es general.

Lo que sigue a la captura

Sin eufemismo, como quedó dicho: «hacen mataderos, hacen violencias, expulgan a sus enemigos, cortan el cuello». No es exceso de hombres sueltos: es terror de Estado con método. Tiene estructura de mando militar: existe el grado de capitán —«un capitán de la guardia de miliciano de los Colorado del Monte de venido a Mazorca»—, y su lugar quedó fijado con toda claridad: un capitán de Mazorca no es un policía de rango medio, es un poder autónomo ante el que un civil no tiene recurso alguno. Es la forma que tiene el poder de matar sin proceso.

La institución además trata hacia afuera: Bertrando Black trata con la Mazorca y le imparte instrucciones sobre cómo proceder — en qué calidad lo hace, si informante, socio o superior, el archivo no lo establece.

El peso sobre la vida

Es el instrumento por el que el régimen se hace sentir en lo cotidiano. Los compañeros de la gesta miden la seguridad de una persona por una sola vara: si «cayó en la mazorca», o si se la ayudó a no caer. Donde la Mazorca es fuerte, la conducta pública cambia — se habla más bajo, se camina distinto. No es un antagonista entre otros: es el clima.

¿Una fuerza, o dos?

Las voces del archivo muestran tres capas que el propio material no termina de unificar: la policía secreta del régimen, que opera encubierta; la milicia con grados de capitán, filiada a los Colorado del Monte, que patrulla abiertamente con la lista roja; y el campamento de los llanos, cuerpo asentado en el terreno. La lógica que las une es reconocible —una fuerza así necesita inteligencia (a quién buscar), base (dónde volver) y jerarquía (quién ordena matar)—, pero las versiones disputan: una pone a la Mazorca misma acampada en los llanos como tropa; en otra, el propio Narrador se corrige en mitad del parlamento para separar la mazorca —policía secreta— de las milicias rurales acampadas. Este cronista deja ambas versiones en pie, como se dejan en pie dos itinerarios que no coinciden: el campamento puede ser suyo, o de la milicia aliada. El que lo averigüe por su cuenta, que no lo averigüe de cerca.

Advertencias del cronista

De los efectivos, nada se sabe: ni cuántos son, ni cuántos campamentos hay, ni qué largo tiene la lista roja, ni cuántos cuellos ha cortado. No hay jefatura registrada por encima del grado de capitán: existe el rango, no la cadena. Nadie ha explicado cómo entra un nombre en la lista roja — ni si alguna vez se sale de ella por otra puerta que la del matadero. Dónde quedan exactamente «los llanos» del campamento, y a qué distancia de los lugares habitados, tampoco está fijado. Y circula un dicho del Narrador —«la mazorca más orca que pueden ver», con una doble lectura sobre «los reales»— que llegó demasiado roto para que este cronista se atreva a fijarle sentido. Se consigna, y se deja.

Véase además: Régimen de Rosas · Colorado del Monte · Bertrando Black · la lista roja · los mazorqueros.


CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.