Imperio Angaro
«Pasaron cosas y el imperio no viene más. ¿Por qué? No sabemos.» — voz común de los dominios occidentales, recogida en los caminos de Ithuil
Así habla la gente que vive entre las ruinas: no del imperio que ve, sino del que dejó de venir. El Imperio Angaro —también llamado en los registros Imperio Arcontio, Imperio de Arcontos— es el imperio de los humanos, «un imperio eminentemente humano», nacido de un pacto con los dragones. Quien quiera imaginar su forma, que piense en «Bizancio y Roma si no se hubieran separado del todo»: una sola masa imperial que nunca terminó de partirse en dos, aunque la guerra civil le arrancó el occidente entero.
Estatuto de la máquina imperial
El conjunto imperial es tripartito, y las tres partes funcionan como una sola máquina de ocupación:
- El pacto. Con los dragones. Es fundacional: le da al Imperio su legitimidad. Sin el pacto no hay imperio, hay solo humanos.
- El culto. Un cuerpo cerrado de dioses: el «dodecaedro» de dioses, el Panteón de los Doce del Pacto Arcontio, que después cambió a diez. Le da al Imperio su estructura de concejo. Cuáles son los doce, y cuáles los dos que se pierden en el pasaje a diez, es cosa que los registros callan.
- La legión. El instrumento visible en el terreno: unidades enteras que se despliegan y que pueden perderse enteras. Le da al Imperio su presencia física.
Donde llega la legión llegan el culto y el pacto; donde la legión se va, se van los tres a la vez. Por eso la retirada imperial no produce otro gobierno: produce era oscura.
La sobreexpansión y la partición
Hace unos mil doscientos años el Imperio «se sobreexpandió, si se quiere»: cruzó al continente occidental, Ithuil, donde fundó o administró ciudades como Ardenbul —Ardisvala, Ardis Vala—. La misma coordenada temporal registra la retirada de las legiones tras la guerra civil, y este cronista declara la incomodidad sin resolverla: expansión y retirada se fechan ambas «hace ~1200 años», y cuánto duró de veras la ocupación del occidente es materia que los itinerarios no fijan. La sobreexpansión y la guerra civil son el mismo movimiento leído en dos tiempos: el imperio se estira hasta partirse, y lo que sobrevive es el tronco oriental.
Hay todavía un cabo suelto en la cuenta de los siglos: hace doscientos años hubo una invasión imperial —repelida por los trolls, que acabaron con una legión imperial entera—. Contra quién, dónde, y con qué objetivo si el Imperio ya se había retirado del occidente, nadie lo ha asentado.
Lo que dejó al irse
La retirada de Ithuil es la causa mayor del estado presente del mundo occidental. Las legiones abandonaron la ciudad; detrás quedó «un vacío de poder», y detrás del vacío empezó una era oscura. Los hombres empezaron a evitar el valle. Lo que queda del Imperio en occidente es ausencia y ruina; lo que queda en el este es la metrópoli con la que «hay menos contacto» — y ese contacto es lo que mantiene la actividad de una región, de modo que su disminución aísla y empobrece. La lejanía del Imperio sigue operando como factor económico activo: menos contacto, menos actividad.
El cargo de corrupción
El mundo establece que «el Imperio que debería haber cuidado este lugar se ha corrompido» — sentencia que separa la función que le toca de la conducta que tiene. Qué lugar es «este lugar», los registros no lo cierran; hay quien lo vincula al Sancta Sanctorum y a la orden de Caballeros, pero el vínculo es dudoso.
Más frontal es la acusación de Kerbok Khan, adversario ideológico del Imperio y defensor de las fusiones: el Imperio y los seguidores de Priscus son «tiranos que utilizan a la gente y que no solo impiden el conocimiento sino que merman otras especies». Régimen de restricción del saber, hostilidad a las especies nuevas y a las fusiones: así lo pinta quien lo combate. El Imperio, ausente, no contesta.
Advertencias del cronista
Este cronista consigna lo que el archivo no establece, para que nadie lo dé por sabido. Por qué se retiró el Imperio de Ithuil: la gente común lo declara enigma, y las voces del archivo tampoco entregan la versión verdadera. Qué son los arcontios —pueblo, casta gobernante, linaje del pacto con los dragones— queda abierto. Las variantes «Imperio Arcontio», «Imperio de Arcontos» e «Imperio Arctoconforte» designan fases o formas de esta misma cosa, pero no hay material para fijar cuál corresponde a cuál sin conjeturar, y este cronista no conjetura. Y del aspecto material del Imperio —insignias, arquitectura, moneda, uniformes, ciudades de la metrópoli oriental, capital, emperador— no ha llegado ni un solo dato: el imperio de los humanos es, para el que escribe, un cuerpo enorme del que solo se conocen la sombra y la retirada.
Véase además: Kerbok Khan — su adversario ideológico y la única voz que lo juzga de frente.
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.