Jürgen Meister
«Vos tenés mala fama por tu abuelo, tu viejo.» — advertencia recibida en Abeto Rojo, según consta en los registros
Asiéntese en este libro de familias lo que se sabe del hombre llamado Jürgen Meister: mestizo de europeo e indio, de cuarenta y pico de años, dueño de tierras en los campos de las afueras —«el camino del sur, pero más bien al oeste»—, compañero de armas en las jornadas de Abeto Rojo, y último portador conocido de un apellido que el pueblo pronuncia bajando la voz. Los Meister son, en palabras del propio archivo, «una familia de renegados»: gente que quedó afuera de las dos pertenencias, la tribu y el pueblo. Lo que sigue es su asiento genealógico, con las lagunas que la honestidad obliga a dejar abiertas.
Señas del hombre
«Un hombre de dos metros» —o de dos metros diez, según qué testigo mida—, grandote, con «una espalda inmensa» y la piel «más cobriza», curtida por el campo. Barba rojiza-negra («barba negra roja»), cabello ralo. Viste armadura de cuero tachonada, aunque en otra aparición se lo vio «vestido con otra armadura»; entre sus piezas se menciona una llamada cámara de sangre, de la que este cronista no puede decir si es peto o gargantilla, porque nadie lo dejó dicho.
Su arma es la que corresponde a su tamaño: «un martillo de dos manos, un martillo pesado». Porta además espada corta y espada larga, y se mueve en carreta tirada por burros; cuando anda en ella, el martillo viaja guardado en la carreta. Hombre de campo que llega al pueblo desde afuera: el equipo entero lo dice antes que él.
El árbol partido
La casa Meister no es un tronco: es una fractura que se repite en cada generación.
En las afueras hay dos ranchos. En uno, sobre las tierras de Jürgen, vive su abuela, que las cuida y que lo crió. En el otro vive el abuelo —«viejo medio cascarado»—, separado y peleado con la abuela, acompañado de «los otros hijos que sí se quedaron». Los registros no permiten establecer si ambas posesiones son una misma propiedad partida por la pelea o dos tierras distintas.
En el medio de las generaciones hay una mujer india expulsada de su tribu por estar con un Meister. Aquí las voces del archivo se dividen en dos escuelas que este cronista asienta sin fallar entre ellas: una sostiene que la india es la abuela, que Jürgen la cuida y que «por eso es como que ya se quedó fuera de la tribu»; la otra pone la expulsión una generación más abajo —«Mi madre fue expulsada de su tribu», de la tribu Gonquina— y agrega: «me crié con mi abuela». Puede que ambas versiones digan verdad en generaciones distintas; puede que una sea eco de la otra. El libro las conserva las dos.
Del padre se sabe poco y contradictorio: «figura medio oscura», estuvo en la época de las plagas, se tiñe el pelo de negro con aceite para parecerse más joven, y no vive en el pueblo —«no vive acá, se fue después de aquí»—. Jürgen no lo ve hace varios años. Hasta el nombre del linaje vacila: en un juramento el hombre se presenta «Soy Julio Meister, hijo de Oriote»; en otro, «Soy el hijo de Aria». Y sobre su suerte, las dos frases más incompatibles del expediente: «Sí, está muerto. Los atacaron, los bandidos, rompieron todo» — frente a — «Me han dicho que está en la roca. Él me ha dicho que me espera allí». Un padre muerto y un padre que espera. El archivo no elige, y este cronista tampoco.
Tierras, servicio y hacienda
Jürgen es propietario: de acres de campo al oeste del Camino del Sur, y de servidumbre. Tiene «uno de los indios» como sirviente, que lo transporta, lo espera y se queda con las burras cuando él sigue a pie. El nombre de ese hombre, y bajo qué condición sirve, no quedaron escritos — omisión que dice tanto del registro como del registrado.
De su hacienda consta una sola cabeza, y ajena: un cerdo que los bandidos habían robado al ganadero Harbrook, y que Jürgen recuperó «con mucho esfuerzo». Con ese mismo Harbrook sostuvo una confrontación legal en la que el mestizo se desarmó por etapas y en orden de importancia, como quien revela su jerarquía de afectos: tiró primero la espada corta, después la espada larga, retuvo el martillo («ni nada más que el martillo»), y recién al final: «agarro el martillo y lo dejo en el suelo».
La fama que camina adelante
En Abeto Rojo, la gente se le corre. No por nada que él haya hecho: la mala fama de Jürgen es herencia, como las tierras — «vos tenés mala fama por tu abuelo, tu viejo». Qué hicieron exactamente el abuelo y el padre para ganársela, el archivo no lo dice; el pueblo, al parecer, no necesita saberlo para actuar en consecuencia. La reputación de los Meister opera como una ley no escrita: modifica el trato antes de la primera palabra.
El asalto y la deuda
Hay un punto del mapa que los baqueanos identifican como el lugar del asalto a Jürgen, reconocible por las huellas. Allí los bandidos le robaron su equipo — cuánto, y si lo recuperó, no consta. Esa deuda lo empuja: hacia los bandidos, que según una versión también mataron a su padre, y hacia la roca, donde según la otra versión el padre lo espera todavía. Un mismo camino con dos finales posibles, y el hombre del martillo andándolo.
Queda además asentado un saber que puede valer más que los acres: la abuela, dicen los registros, puede tener conocimiento sobre las entradas a los túneles. Lo que la tribu expulsó, el rancho lo conservó.
Advertencias del cronista
Este asiento carga más preguntas que certezas, y conviene declararlas: no se resuelve quién es la india de la familia —abuela, madre, o ambas—; no se fija el nombre del padre (Oriote / Aria) ni su estado (muerto / esperando en la roca); no se cuenta el número de acres ni se establece si las tierras de nieto y abuelo son una misma heredad partida; no se explica qué es la «cámara de sangre»; no se nombra al sirviente; no se ubica la roca; no se dice en qué consistió la infamia fundadora de los Meister. El que consulte este libro esperando un árbol completo encontrará un árbol con las ramas quemadas en los puntos exactos donde la familia se peleó consigo misma. Así se asienta, porque así llegó.
Véase además: Harbrook · La roca
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.