Roderick
Uno solo. Que quede dicho desde el vamos: no hay clase ni cuerpo de «roderiks», no hay linaje ni cofradía. Hay este hombre, y alcanza. Los aventureros lo reconocen de lejos y lo nombran por su nombre —«Rodri… Roderick»—, como se nombra a lo que ya es paisaje del circuito: bárbaro de estatura gigantesca, soldado auxiliar del imperio, muerto en las puertas obsidianas y, contra toda costumbre de los muertos, de vuelta.
El cuerpo, que es el registro
Pelo negro, barba negra trenzada, pintura de guerra en la cara. «No se le lava»: todo el pelo grasoso, tirado hacia atrás. Una sola prenda, una piel de oso que le cruza el torso; las piernas y los brazos quedan desnudos, y los brazos son musculosos hasta lo desmedido. Se apoya sobre «una hacha doble aserrada», y ahí conviene mirar dos veces: el arma le sirve de bastón, no de arma, porque está lisiado.
Por dentro está peor que por fuera. Los pulmones «se te quemaron con ácido», por no taparse la boca, y quedaron heridos de forma permanente. En Roderick el cuerpo funciona como regla del mundo antes que como rasgo: quien no se tapa la boca ante el ácido queda con los pulmones quemados; quien tiene la pierna arruinada camina apoyado en el hacha. Es fuerza máxima sostenida por daños acumulados que ya no se reparan — salvo, como se verá, por la vía extrema de revivirlo.
Oficio y acuerdos
Es fuerza bruta contratable y aliada. No vive en el imperio: le es contratado. Se lo convoca para tareas del tipo «hay que matar un hombre bestia», y opera por acuerdos, no por lealtades: tiene uno con el aventurero Guilicar para liberar esclavos. Y sin embargo, cuando llega «viniendo» con su comitiva de aventureros, trae esclavos atados. Cómo conviven el acuerdo y las cadenas es cosa que el archivo asienta sin explicar; este cronista tampoco.
Estableció además un parentesco que no figura en ningún otro registro del mundo: le declaró a la IA RAG-750 que va a ser su primo, dentro de una familia artificial. Es el único caso conocido de un hombre que le ofrece familia a una inteligencia de esa clase.
El fuego, el huevo y el túnel
Cuando los caballeros arrasan con fuego, Roderick actúa por su cuenta: agarra «el huevo» y se va por el túnel. Ese gesto lo vuelve central: en el momento en que todo lo demás se quema, el destino de el huevo pasa por su cuerpo y por su túnel. Adónde lleva ese túnel, el registro no lo dice.
Muerte y retorno
Murió en las puertas obsidianas, y su muerte funciona como norma sobre el lugar: «Roderick murió ahí porque se invocan demonios». Desde entonces las puertas obsidianas son un sitio con causa de muerte declarada. Otro registro pone su muerte en el Nivel 5; si son el mismo sitio con dos nombres, o si el hombre cargó con dos muertes, los itinerarios no lo resuelven. Lo cierto es que está «recientemente revivido»: la muerte no lo sacó del tablero, y es el único caso registrado de retorno.
La otra cara
Hay una segunda descripción que no cierra con la primera, y las dos quedan asentadas como disputa de versiones. En ella se lo ve «alzado en una armadura» de tipo indeterminado, con hombros peculiares, y como un luchador joven de cabello blanco anormalmente envejecido, escondiéndose en las sombras. Armadura contra piel de oso, cabello blanco contra pelo negro, juventud contra el gigante averiado: nada de eso se integra a la composición con el material disponible. Otro momento de su vida, otra entidad, o error de pluma — las escuelas discuten, y esta entrada no falla el pleito.
Advertencias del baqueano
Acá conviene pisar el freno. Nadie ha establecido si las puertas obsidianas y el Nivel 5 son un mismo lugar. Nadie ha dicho qué es exactamente «el huevo» ni adónde desemboca el túnel. Del retorno no se sabe quién lo obró ni con qué costo — y los retornos, en este mundo, no suelen salir gratis. Falta el dónde y el cuándo del ácido que le quemó los pulmones, y la lesión precisa que rebajó el hacha doble aserrada a muleta. Queda abierta la grafía de su socio: si Guilicar y el que otros papeles escriben Ghillicard son la misma persona, que lo diga quien los haya visto juntos. A qué imperio sirve, y bajo qué condiciones se lo contrata, tampoco consta. Y la más incómoda: qué suerte corre el acuerdo de liberar esclavos en manos de un hombre que llega con esclavos atados.
Véase además: El huevo · Nivel 5 · Los caballeros
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.