
Es muy tarde, camarada: ya la tiene Lady Carter.
La noche en que los tres pasan de ser sospechosos a ser socios forzados de su enemigo. (escribe Teddy, que la terminó inconsciente y ganándola)
Empieza con Bruno Paoli fisgoneando en el pasillo y una palabra que se le escapa —talatat, los bloques cortados que solo hay en la zona adonde van—, y con Camille saliendo por la ventana de un sexto piso para espiar por su cuenta: pisa mal, queda colgada y se le cae la daga al patio interno.
Sigue con Morand esperándola en el ascensor y Hans escoltándola; con Teddy leyendo desde arriba que ese gesto no es de acompañante sino de guardia, y arrojando un cenicero de piedra seis pisos abajo para darle a Camille el segundo que necesita: ella se hace la torpe, cae sobre el arbusto y recupera la daga. Sigue con Otto y Víctor cerrándoles el pasillo y con Irti dejando a uno sin aire y quedando él mismo inconsciente contra el zócalo.
Y termina arriba, en la suite real: columnas, antigüedades, un cocodrilo en la pileta, y una pecera tapada con un paño negro que guarda la cabeza de Mata Hari. Cuando Morand exige la daga, Teddy dice la única frase que podía funcionar —que ya la tiene Lady Carter— y le encaja con una precisión brutal en todo lo que el francés ya creía. El villano se derrumba, se rehace y pasa a los negocios: pasajes de primera, sus vagones del Orient Express enganchados al tren local, cinco mil libras y una orden. Salen libres, con la daga encima, y nadie más lo sabe.
Vínculos
- Paul Morand — a quien se le miente en la cara.
- Lady Carter — la mentira misma.
- Mata Hari — la advertencia bajo el paño.
- Hotel Shepheard — el escenario.
- El tren al sur — lo que se negocia esa noche.
[R] — Capa asertórica de mesa. Evento de LDC (sesión 2). Pendiente de cotejo con el cuaderno físico C95 BIS.