Las Nagas (de París Ucrónica)


“De las criaturas que el agua oscura cría, las nagas son las únicas que también atacan en aguas claras —cuando se ofenden, lo cual es a menudo—.”
La escena que el archivo dictado es la canónica: mujer de cintura para arriba, escamada de cintura para abajo, cabellera anudada en serpientes vivas, tridente alto en la mano derecha, boca abierta en grito que el oído no oye pero los marineros sí, dos marineros de gabardina enfrentándola en la cubierta de un vapor, otro con linterna acercándose por la popa, luna llena al fondo izquierdo. El cronista, que estudió las efemérides correspondientes, anota que el ataque coincidió con la conjunción de Venus en Escorpio, lo cual a los que conocen las nagas no sorprende: las nagas atacan en Escorpio.
Lo que son
Las nagas de París Ucrónica son criaturas femeninas serpentarias que habitan las aguas oscuras de Antiterra —el Sena bajo el Pont Neuf en noches sin luna, las profundidades del Mar Negro junto a Constantinopla, **el Mediterráneo entre Sicilia y Túnez en cierta franja que las cartas marinas señalan con un punto y los marineros con una señal de la cruz—. No son una sola; son una raza, clasificable en linajes: la lunar, la del sueño, la de la sombra, la profunda, la del légamo, la del Mediterráneo, la cambiaformas. El cronista no las distingue todas con la precisión que el oficio pediría, porque ningún cronista que pretenda distinguirlas todas vuelve a la orilla.
Su modo
Atacan barcos de paso —preferentemente los modernos, los que llevan máquina a vapor, cosa que el cronista atribuye a fastidio acústico—. Suben por el costado del navío con la velocidad con que sólo suben las serpientes que han sido también mujeres; pinchan a uno o dos marineros con el tridente; se llevan al menos uno al agua, vivo si pueden, muerto si no quedó alternativa. El llevado al agua no vuelve. Sobre lo que les hacen abajo, los archivos guardan tres versiones, ninguna recomendable, todas plausibles.
La hipnosis
Más peligrosa que el tridente es la mirada hipnótica que las nagas dirigen al marinero menos veterano del barco. El marinero hipnotizado salta. Esto no se discute: salta. Algunos archivos sostienen que las nagas le hablan al hipnotizado en una lengua que el marinero entiende por primera vez en su vida, lo cual hace el salto menos extraño de lo que parece desde la cubierta. El cronista no opina sobre la lengua. Sobre el salto, sí: quien tenga a bordo un marinero veterano que conozca el truco, que lo ponga a vigilar al joven cuando el agua empieza a calmarse. Las nagas atacan en calmas.
La Ruta de la Seda
Las nagas mediterráneas participan, según los archivos comerciales más cuidadosos, del tránsito de la Ruta de la Seda en su tramo marítimo: cobran tributo en marineros a los barcos que cruzan ciertos pasos. El tributo es de uno cada veinte naves, cifra que los comerciantes han aceptado como razonable —en parte porque negociarlo más bajo no ha funcionado, en parte porque negociar con las nagas, en general, no funciona—.
Vínculos
- Antiterra — mundo donde operan
- Mar Negro Ucrónica — sus aguas más densas
- París Ucrónica — escenario del ataque más célebre
- Time_Bandits — quienes enfrentaron a una en el Sena
- Tiamat — la madre cosmológica de la línea (según algunos)
Apariciones
- Anteriores al cómputo — habitantes ancestrales del agua oscura
- Ciclo final de Antiterra — ataques recurrentes a vapores del Sena
- Encuentro documentado — confrontación con Time Bandits en sesión del Sena
- Tránsito mediterráneo — tributo en marineros a la Ruta de la Seda, vigente