
Lo vasco me tira; será la sangre, que reconoce su orilla.
La rubia de Tres Arroyos
Laura Echegoyen es una joven de buena familia vasca de Tres Arroyos que veranea en la costa de Claromecó. Rubia, simpática, de trato fácil, lleva en el apellido la misma raíz vasca que vertebra a media gesta —la del marino quebrado, la de la dulce alemana, la de la polaca— y que en ella se vuelve atracción declarada: la seduce lo vasco, y por eso pone los ojos en Rómulo Ezzayeche, el vasco del grupo que el Operativo Cóndor terminó arrastrando hasta el sur. El romance avanza despacio y a la luz del día, tolerado sin escándalo por los suyos.
Es hija de “el Pupe” Echegoyen —al que la lengua suelta deforma en el Pupe, Pupias, Pupesito—, el estanciero poderoso de la familia de los Bellocq, hombre que gusta de abrir su casa, recibir y contar historias. Anda con los hermanos Müller, Fede y Diego, pescadores curtidos de la zona; el apellido alemán al lado del vasco repite, una vez más, el cruce de orígenes que tiñe toda la gesta. En la vida de costa y estancia que Laura habita, nada anuncia todavía el fondo del que su propia sangre viene.
Lo que Laura no sabía
Bajo la superficie apacible de la familia más rica de la zona corre un hilo oscuro que Laura ignora. Su abuela, la vieja del Pupe —la anciana nudista a quien los suyos llaman Úrsula—, fue secuestrada y retenida, desnuda, en la mazmorra de la cofradía que medra en lo profundo: rehén de los hombres-pez de la Orden Esotérica de Dagón, moneda de cambio de un rescate orquestado para sangrar a la familia Echegoyen. Laura nunca supo del cautiverio de su abuela; vivió el verano y el romance mientras, tierra adentro del abismo, los suyos eran ya blanco de algo que excede cualquier extorsión por dinero.
Su figura es, así, la cara luminosa y terrenal de un linaje que la gesta arrastra hacia el horror sin que ella lo advierta: la nieta enamorada de un vasco, ajena a que su abuela salió desnuda de una celda y a que el apellido que comparten cuelga sobre el fondo donde se rinde culto a Cthulhu.
Vínculos
- Ernesto_Echegoyen — su padre, el Pupe, estanciero de los Bellocq que abre su casa al grupo
- Abuela_Echegoyen — su abuela, la vieja del Pupe, la nudista rehén de la cofradía que Laura no supo cautiva
- Operativo_Condor — la gesta que arrastró al sur a Rómulo, el vasco que Laura romancea
- Orden_Esoterica_de_Dagon — los hombres-pez del culto a Cthulhu que secuestraron a su abuela
Notas
El cuaderno 99 registra el apellido con la grafía oscilante de la mesa —se la oye también como Chigoyen o Che Goyo—, pero la forma dominante y la que comparte con su padre y su abuela es Echegoyen. Su romance con el vasco Rómulo está en curso y la crónica le atribuye además, entre chismes y confusión de mesa, una relación con una tal María Cristina —nombre que algunos quisieron emparentar con la María Cristina Verrier del Cóndor, sin que la gesta lo confirme—. Su arco la deja en el umbral: enamorada y a salvo, todavía ajena a la herida que la cofradía abrió en su propia familia.