
Krueger, soldado alemán del dirigible de Teptower, cometió el error piadoso de la guerra: recogió a Taito del campo creyéndolo un herido propio. La piedad duró lo que dura el protocolo — cuando intentó extraerle sangre al falso camarada, fue abatido. En la cuarentena de 2087 hasta la sangre es un trámite que puede costar la vida.