Yo solo quiero volver a mis bosques.

Presentación

El Hijo del Viento es el sexto emisario que se suma a los enviados del Gran Khan por las ciudades invisibles: un hechicero de la tormenta, mestizo de sangre nórdica e indígena de los bosques hiperbóreos del extremo oriente —pelirrojo de piel oscura, “piel roja”—. Porta una vara de madera viva de brillo azul que despliega un ala delta y lo hace volar, y descarga el rayo y el trueno: pozos que se abren bajo los enemigos, enjambres de escorpiones y ratas, bolas de fuego. Fue arrojado al infierno por un hechicero enemigo y salió de Baator durante el interludio infernal, cargando una deuda de cipreses con Dispater.

Su combate emblemático es amargo. En el arco final de Zaira, la aliena Tustra le clava el escalpelo de la Devolución y lo hace retroceder en la escala de la vida —“sos un mono o incluso un gusano”, Inteligencia y Carisma reducidos a uno—; el hechicero queda hecho un primitivo que huye hacia el lago volando bajo con su vara. En el Pleroma, como los demás marcados, ofrece la cabeza a la guillotina de negrura de Oblivión —“al final de este túnel, la cabeza es el alba”— y reencarna en el nuevo ciclo. Su madre se revela en la última prueba: la bruja de la tormenta (“la madre”), Señora del viento, que descarga la venganza de la tempestad y la jabalina-rayo.

Vínculos

  • Gran Khan — señor que lo suma como sexto emisario
  • Tustra — que lo reduce a bestia con el escalpelo de la Devolución
  • Zaira / Pleroma — donde es devolucionado y luego reencarna
  • Oblivión — la guillotina de negrura que corta las cabezas-almas
  • Baator / Dispater — el infierno del que sale, y su deuda de cipreses
  • La bruja de la tormenta (“la madre”) — su madre, Señora del viento

Apariciones

  • Ciudades Invisibles, T1 — sale del infierno en el interludio infernal; “Adiós a los consejeros”; el arco final de Zaira y la reencarnación del Pleroma

Casas del ciclo · ⟳ ✦ Reducido a gusano por un escalpelo, devuelto a la vida por una guillotina: el que quería volver a sus bosques atravesó dos veces el fondo de la escala. El viento siempre vuelve a soplar. — glosa del archivero del Plata.