Agente de la corona inglesa. Siempre bien con Dios y con el Diablo.

Presentación

Edward es uno de esos personajes que el archivo registra sin terminar de fiarse. Agente de la corona inglesa, noble de bajo rango, con la sutileza necesaria para moverse en círculos diplomáticos donde la línea entre amigo y enemigo se redibuja cada semana. La frase que mejor lo define la dejó él mismo o alguien que lo conoció bien: “siempre bien con Dios y con el Diablo”. No era una pose. Era operación.

Su pacto principal fue mercantil. Negoció con los holandeses un trato que el archivo conserva en cifra exacta: treinta y siete mil gemas por localizar las Cadenas del Pacto, esas cadenas mágicas creadas por las Cinco Naciones Iroquesas que transforman a los encadenados en criaturas demoníacas. Recibió como token de comunicación un Cuerno de Hierro —una pieza pequeña, fría, con el grabado del cuervo, que sonaba sólo cuando se la golpeaba contra el filo de una espada—.

Lo capturaron los Hombres Búfalo en algún punto de la cacería. El archivo no es claro sobre cómo se libró, pero después de la captura se sugirió, sin que nunca se confirmara, que era doble agente. La hipótesis quedó flotando hasta el cierre de la gesta: Edward podía estar trabajando para los holandeses, para los ingleses, para los iroqueses, para los franceses, o para todos al mismo tiempo. Su ambigüedad nunca se develó. Quizá esa fue su mejor obra.

En el rosario de los avatares trágicos —donde Lirio sirve sin gloria, Krisina opera desde la esquina y Helter carga las cadenas—, Edward es el polo de la ambición. La oscilación servicio / ambición / servicio que define la firma de la mano se cumple acá: después de Edward viene No-Voy-Yo, el druida humilde que lo rompe y se borra. Pero antes está él. El agente con dos balanzas.

[La mano lo fija de cuerpo entero, como a quien quiere ser visto entero: levita de paño oscuro con solapas de ante, chaleco abotonado hasta el cuello, gola al pescuezo y guantes claros —el porte del noble de bajo rango que se mueve en círculos donde la línea entre amigo y enemigo se redibuja cada semana—. La pose, una mano a la cadera y la otra colgando, es la de quien queda siempre bien con Dios y con el Diablo: ni se rinde ni se compromete. —Glosa del archivero del Plata.]

Vínculos

Apariciones

  • Northern Crown — grupo principal
  • Mulberry Street, Nueva York 1881 — referencia con posible cronotravel
  • Captura por Hombres Búfalo
  • Referenciado más tarde (hilo abierto, nunca cerrado)