Acá no hay turistas: no hay todavía ninguna excavación que se precie.
Pueblo de Egipto medio y, debajo, la vieja Hermópolis, la Ciudad de los Ocho, la ciudad de Thot. (escribe Teddy) Del andén de su estación baja una expedición entera —tiendas, burros, camellos, maquinaria, un vehículo pesado, una docena de soldados— ante un sargento de policía con cuatro hombres y un pueblo que mira como si hubieran aterrizado marcianos. Hay un solo hotel, una fonda de maderas que chirrían.
Del otro lado del río, cruzando en ferry, se extiende el yacimiento: colinas sueltas, un tramo de columna grecorromana, montículos que solo un ojo entrenado lee como restos de habitación o de templo. A pocos kilómetros está la ciudad del faraón hereje; hacia el noroeste, el Desierto Rojo y el farallón de Tuna el-Gebel. Aquí es donde la línea verde del limo termina de golpe y empieza la arena agrietada.
En su andén ocurre además la primera lección política del viaje: el sargento le exige las armas a Irti —los egipcios que no son policías no pueden portarlas— y hace falta que Camille lo presente como su servicio de seguridad para que ceda.
Vínculos
- Desierto Rojo — lo que empieza donde termina el verde.
- Templo de Thot — lo que esconde el farallón.
- Gunther Roeder — quien excava aquí por segunda vez.
- Mohamed — capataz de sus trabajadores.
[R] — Capa asertórica de mesa. Lugar de LDC (sesiones 3–4). Pendiente de cotejo con el cuaderno físico C95 BIS.