Valerius Utrecht

«No solo aceptaron su oferta de redención, lo hicieron caballero.» — dicho de los Caballeros de la Cicatriz del Sol, recogido en el archivo

Hijo de Gerardo y Elena. Así lo declaró él mismo, bajo interrogatorio, cuando le exigieron el nombre verdadero y el nombre de los padres: Valerius Utrecht. Que un hombre tenga que probar su filiación ante un tribunal ya dice algo del hombre; que el mundo tenga una profecía con su nombre dice el resto.

Linaje y orden

De Gerardo y Elena no sabemos más que los nombres, pronunciados como se pronuncian las cosas en un juicio: para que consten. El linaje que sí se deja leer es el otro, el institucional: Valerius se formó como Barlet dentro de la orden de los Caballeros de la Cicatriz del Sol, y es paladín de los templos de justicia. Qué grado, oficio o requisito encierra la palabra «Barlet», el archivo no lo define; el cronista la copia como la oyó. Durante todo su entrenamiento nunca abandonó el culto al Dios del Sol: le rezaba con una filacteria, instrumento material de esa fidelidad que sobrevivió a todo lo demás.

La falta y la vuelta

Porque lo demás no sobrevivió. Valerius desertó de la orden para unirse a los buscadores — quiénes son y por qué justificaban una deserción, nadie lo ha asentado. Y sobre él pesa un acto consumado, del que no se conoce atenuante: entregó un arma destructiva a los enemigos de la humanidad, y esa arma fue usada contra la humanidad y destruyó gente inocente. La falta excedió a su persona; ese es el peso exacto de su caso.

Lo notable es la vuelta. Los caballeros «no solo aceptaron su oferta de redención, lo hicieron caballero». Una orden que revierte una deserción y la corona con el título no está aplicando su regla: la está moviendo. El interrogatorio del nombre verdadero y de los padres parece haber sido el procedimiento formal de esa identificación o de ese juicio — quién interrogaba, y con qué autoridad, es otra de las cosas que el archivo calla.

Tres capas sobre un cuerpo

Quien lo cruce en un camino verá un viajero sin armas, salvo un hacha a la vista. Que no se engañe: hay tres hombres superpuestos en ese cuerpo.

El caballero: tonsura, escudo, filacteria, culto al Sol, título — el equipo de un Barlet de la Cicatriz del Sol.

El fugitivo: una capa con una capucha muy pesada, el escudo dejado en el castillo, la katana envuelta y cargada sobre el hombro «como si fuera un objeto propietario», el hacha como única arma visible — el kit de quien necesita no ser reconocido como caballero. El escudo dejado y la katana envuelta son el mismo gesto que la capucha: ocultar el signo.

La bestia: ya no tiene tonsura; el pelo le creció largo y le tapa unas orejas puntiagudas «animaloides». Le salió barba. Tiene ojeras. Cuando retrae la capucha se le ven los ojos, ahora rojos, que «resplandecen en la oscuridad» como los de un león o una hiena. Está «un poco más bestial», transformando. Lo bestial es lo que crece encima cuando lo anterior se retira: se pierde la tonsura, se corre la capucha, y ahí está.

La profecía

En paralelo a su vida corre la profecía de Valerius, que fija una secuencia de reencarnación en tres formas y en este orden: halcón, después lince, finalmente humano. Se cumplió — así se anunció, como acontecimiento: «se cumplió la profecía de Valerius» — en el marco de un ritual de resurrección, frente al estanque. Si la profecía se cumple en él o en otro sujeto resucitado, la cita no lo aclara, y este cronista no va a elegir por ella.

Advertencias del cronista

Acá conviene pisar el freno. El archivo guarda una duda mayor, y la guarda sin resolverla: hay quien sostiene que Valerius Utrecht fue compañero de la banda, la misma mano de una gesta; hay quien lo tiene por figura de la orden, un Barlet ajeno a la compañía. Ambas versiones quedan asentadas, como dos escuelas que se disputan un mismo nombre. Tampoco se sabe si la transformación bestial es castigo por el arma entregada, efecto de la profecía de reencarnación o una licantropía independiente — un registro la anota como «posible licantropía», sin confirmarla. No consta qué arma fue la entregada ni qué destruyó concretamente, más allá de «gente inocente». No consta en qué región quedan la orden y los templos de justicia, ni qué relación hay entre unos y otros, si es que hay alguna. Y queda la pregunta más chica y más triste: si después de la transformación sigue teniendo la filacteria — si la bestia todavía reza.

Véase además: Caballeros de la Cicatriz del Sol · Los buscadores


CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.