SSK
Dos cosas en el Mundo Nuevo responden al nombre SSK, y ninguna de las dos se deja mirar de frente: una mujer de setenta años que podría partirte la mandíbula, y una hilera de torretas de las que nadie sabe decir si miran las estrellas o te apuntan a vos. El archivo las registra bajo la misma forma fijada y no dice si es coincidencia o vínculo. Este cronista tampoco.
La mujer
Setenta años y no los aparenta: ese es el primer dato que descoloca, y el mundo no lo explica. Es «una mujer negra pelada pero con unas rastas color fucsia muy largas» —así, con la contradicción puesta sobre el papel, pelada y con rastas a la vez, y que cada cual la resuelva como pueda—, muy musculosa, «casi físico-culturista». Ex boxeadora, trabajadora sexual: dos oficios del cuerpo, dos mundos de acceso, el del ring y el de la noche.
La ropa es una declaración. Va «toda vestida de cuero pero también con pedazos que se le ve la piel»: el cuero tiene «tajos que se le ven parte de los músculos». No es cuero para cubrir; es cuero para enmarcar. Muchas joyas encima. Y atado a la cintura, la pieza que cierra el retrato: «un látigo de un extraño metal con un monofilamento». El cuerpo entrenado, el ornamento y el arma componen una sola figura, y el látigo es la extensión manufacturada de ese cuerpo.
Los dos mundos de una bisagra
SSK trabajó en la Genesis Foundation. Hoy declara «alguna relación» con Rijel Betta y milita en su bando. Ahí está su peso: es la bisagra entre una institución y una facción antagonista, alguien que conoció la casa por dentro y ahora está del otro lado de la calle. Qué hacía adentro, por qué ya no está, y de qué naturaleza es esa «alguna relación» —empleo, alianza, parentesco, deuda—, el archivo lo calla.
Las torretas
La Genesis Foundation tiene instaladas «una serie de elementos extraños que son como unas torretas medio Tesla». Cuántas, de qué tamaño, de qué material, si zumban o si callan, en qué instalación están y si se ven desde afuera: nada de eso quedó registrado. Lo que sí quedó registrado es la discusión: «algunos dicen que son máquinas de la muerte, rayos de fotones, pero lo que dicen es que son telescopios o algún experimento de ciencia».
El mundo no establece cuál de las dos cosas son; establece que se discute. Y en esa discusión las torretas cargan su verdadero peso: son el objeto sobre el que la gente proyecta si la Genesis Foundation es un centro de ciencia o un dispositivo armado. Telescopio o cañón — la pregunta sobre las torretas es la pregunta sobre la Fundación entera.
El nombre compartido
Entre la mujer y las torretas, el único hilo documentado es doble: la sigla y la Genesis Foundation. La mujer trabajó ahí; las torretas le pertenecen. El material no alcanza para afirmar que compongan un mismo sistema — pero un cronista con olfato anota que una ex empleada armada con un látigo de metal extraño y unas máquinas de rumor letal compartiendo tres letras no es el tipo de coincidencia que en el Mundo Nuevo suela ser inocente.
Advertencias del cronista
Quede la lista de lo que este archivo no sabe, que es larga. Qué significa la sigla SSK. Si el homónimo entre mujer y torretas es deliberado o un accidente del registro — la pregunta central, y sigue abierta. Cómo se es pelada y con rastas fucsias muy largas al mismo tiempo: rapada a los costados, postizas, o un tropiezo de las voces que lo contaron. Qué hizo y por qué se fue de la Fundación. Qué la ata a Rijel Betta. Si el látigo de «extraño metal» es pieza única o equipo corriente en su mundo. Y de las torretas, casi todo: cantidad, ubicación, si están activas, quién las opera. El que averigüe, que traiga recibos.
Véase además: Genesis Foundation · Rijel Betta
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.