Samuel DeGeyers
«El mundo actual es demasiado materialista y necesita volver a creer en dioses que inspiren respeto.» — declaración al Times, 7 de diciembre de 2030
Megapolis tiene muchos ricos, pero pocos programas. Samuel DeGeyers tiene las dos cosas: la fortuna y la doctrina. Cuarenta años, atlético, atractivo, multimillonario; director ejecutivo de Marte Sociedad Anónima y, por ese cargo, asesor con rango en el gobierno. En el dedo, un anillo con símbolos: el único objeto que la ciudad le ha visto encima, y la única prenda material de su fama de «apasionado de la antigüedad».
Las capas del hombre
En esta ciudad las cosas que valen suelen estar repartidas: uno tiene la sangre, otro el título, otro la caja, otro el púlpito. En DeGeyers coinciden todas. Sangre: holandeses de New Amsterdam por una rama —la ciudad antes de ser esta ciudad—, familia Lafayette por la otra, Francia incluida; un ancestro suyo aparece reconocido en el pasado de Olimpo. Título: inventor recibido con honores del MIT, «inventor licenciado» — la autoridad técnica y la patrimonial en el mismo cuerpo, no negociadas entre dos. Cargo: la empresa y el Estado se comunican a través de su persona. Culto: los dioses que inspiran respeto.
La pasión anticuaria es la bisagra que cose el conjunto: el hombre que desciende de los fundadores y sabe mucho de antigüedades es el mismo que quiere devolverle dioses al presente. El anillo es esa pasión hecha objeto portátil.
Dónde se lo ve
En los lugares donde el dinero se toca sin oficina de por medio. Un campo de golf, donde se encuentra con Olimpo —amigo, o ex amigo, millonario— en el episodio de la foto comprometedora; el vínculo entre ambos es de amistad por dinero: «vos tenés como amigo al director ejecutivo actual por tus temas de dinero». A él no se lo solicita: el acceso se compra o se hereda.
Y en las superficies públicas: la entrevista al Times de 2030, donde la doctrina dejó de ser opinión privada de un rico para volverse programa enunciado, y un programa de televisión tipo Letterman en 2035, con público. Una superficie privada con foto comprometedora, otra pública con aplausos: entre las dos se deja ver la composición entera.
El programa
A DeGeyers se le atribuye la idea de llevar la divinidad de los hombres a los hombres. Se lo señala, además, como figura importante en el asunto de las drogas y los poderes divinos — el nudo donde su declaración de 2030 deja de ser retórica de sobremesa y empieza a parecer plan de obra. Es jefe directo de Elizabeth Clay: lo que le pase a él le pasa a Marte SA y, por Clay y por Olimpo, a los que andan cerca.
El pleito de los cronistas
Ningún apellido de Megapolis ha dado más trabajo a las redacciones. Los registros lo escriben DeGeyers, de Gears, Deschamps, Giles, Shields, Shires y hasta Chávez — siete grafías para un solo hombre, si es que es un solo hombre. Este glosario fija DeGeyers y trata las demás como variantes del mismo apellido mal oído; pero el cronista deja constancia de que nadie ha confirmado que el «Samuel Chávez» de la televisión de 2035 y el «Samuel Giles» de otros papeles sean, sin duda, este mismo.
Hay también disputa de cargo: cinco versiones lo llaman director ejecutivo; una, «director creativo actual de Marte». ¿Cargos sucesivos, funciones simultáneas, pluma distraída? Las escuelas no acuerdan, y esta entrada no lo resuelve.
Advertencias del cronista
Lo que no está en los registros, no está en esta ficha. No se sabe qué símbolos lleva el anillo ni de qué antigüedad son — el único objeto del hombre, y mudo. No se sabe qué produce, fabrica o vende Marte Sociedad Anónima: sin eso, el poder real de su CEO es una silueta. La frase sobre llevar la divinidad de los hombres a los hombres llegó dañada y su sentido completo no se entiende. No se sabe si en el asunto de las drogas y los poderes divinos actúa de fabricante, financista, consumidor o profeta. No se sabe qué mostraba la foto del campo de golf, ni por qué Olimpo pasó de amigo a ex amigo. No se sabe ante qué gobierno asesora, ni en qué consiste el rango. Y de su cuerpo, fuera de atlético, atractivo y cuarenta años, no hay nada: ni rostro, ni voz, ni cómo viste un ultra aristocrático en esta ciudad. Que el lector desconfíe de todo retrato más detallado que este.
Véase además: Marte Sociedad Anónima · Olimpo
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.