Rey Dual
«Yo soy alguien que soy parte de este mundo dual y acepto al rey dual.» — fórmula de adhesión, recogida en primera persona por las voces del archivo
Así se entra al cargo: no por corona ni por unción, sino por declaración. El Rey Dual es la figura que el mundo de Vala fabricó para sostener juntos dos opuestos que por separado no redimen y juntos no caben: el Gran Khan de las Pesadillas y «lo que quedaba del Cakravartin», rey de Atlantis, unidos «una vez en forma de rey dual». De esa conjunción —dicen los exégetas— salen las «partes esperanzables, posibles o capaces de redención de este mundo». La fusión de opuestos es el mecanismo por el cual el mundo produce redención; el Rey Dual es su portador.
Y sin embargo el mundo no lo soportó: el Rey Dual «no podía existir en este mundo y por eso se partió». Esa partición es la explicación disponible de por qué este mundo es dual.
Del cuerpo y del número
Del cuerpo del Rey Dual, los registros fijan poco y lo fijan por la ropa: quien lo encarna «siente que las ropas se le ajustan todas» —vestimentas sagradas que se adaptan y se multiplican sobre el portador—. Dos aspectos opuestos, bien y mal, luz y sombra, en una misma figura. Su número es el cuatro: «el cuaternario también es el número de los elementos, también el rey dual».
De rostro, de tamaño, de los materiales de esas vestimentas: nada más ha quedado dicho, y este exégeta no va a bordar donde el telar está vacío.
El linaje y el salto
Uno solo por vez, y no siempre. Se lo encarna en múltiples vidas —«se dice que hay un salto»— y la serie de titulares tiene un primero fijado: Giustena, «el primer rey dual». Cuántos vinieron después, si hay lista o solo un primero y un último, el archivo no lo establece.
El nombre del primero quedó escrito en el agua: el Salto de Justenal se llama también Salto del Rey Dual. Si ese salto de agua guarda relación con «el salto» de la leyenda —el paso de una vida a otra— o si solo comparten la palabra, es cuestión que los itinerarios no resuelven.
La huella en el mapa
El Rey Dual dejó marca material en dos registros. Los templos de Vala son suyos por fundación: no hay templo en el mundo que no descienda de su gesto. Y hay una ruta marítima que recorría, de cuatro escalas: Mar de Cholo → Isla de las Cenizas → Camino del Fuego → Isla Negra. Hacia dónde iba, los registros solo dicen que «iba para allá»; el destino quedó del otro lado de la última isla.
La magia dual
La disciplina asociada al cargo lleva su nombre. Se la estudia, se la garantiza y se la busca. El Oathbinder y sus semejantes declararon: «fuimos los primeros garantes de la magia dual», y el legado se pasa antes de «disiparme en bruma». Swedenborg explica el funcionamiento y origen de su pacto en relación con ella. Para ciertos condenados es objetivo de búsqueda dentro de la redención: se cumple un pacto que libera a buscarla, y se accede por un «bond» — qué se paga, quién enseña y dónde, nadie lo ha dejado escrito.
Su rendimiento es de dos filos, y conviene copiarlos juntos porque juntos vinieron. Por un lado, un ritual de magia dual permite «la conjugación de Dios y Lucifer» en un plazo de ciento veinte días. Por el otro, quedó dicho como sentencia: «la magia dual solo destruyó / todos los mundos posibles». Conjugar lo más alto con lo más bajo, o aniquilar todo lo que podría ser: la técnica del Rey Dual no conoce el término medio, porque el término medio es precisamente lo que el Rey Dual vino a reemplazar.
El jardinero del cosmos
Como el titular no puede estar siempre presente ni entero, para las celebraciones se designa un Rey sustituto: «un jardinero especial, alguien medio del cosmos», que cumple los roles del Rey en la fiesta. Un suplente ritual para un rey partido — la lógica es de una coherencia perfecta, y por eso mismo sospechosa: hay quien pregunta si ese jardinero no será el propio Cakravartin bajo otro oficio. La pregunta quedó registrada; la respuesta, no.
La marca del Rey
Se habla de una «marca del Rey»: quien lleva el Shard de un determinado pecado la tiene «especialmente encendida, como si fuera marcada con tinta dorada», una mancha en la cara del Summoner «que no se puede ocultar». Que esa marca pertenezca a este Rey y no a otro es lectura de un tramo confuso de las voces del archivo; este exégeta la copia como se copia una glosa marginal —con la tinta más fina— y no la eleva a doctrina.
Advertencias del exégeta
Acá conviene pisar el freno y poner las cosas en su sitio. Las escuelas discrepan en lo fundamental y este cronista no va a fallar por ellas. Primero: qué es exactamente el Rey Dual —título hereditario, cargo electivo, condición mágica o figura cosmológica pura—; las voces lo usan en los cuatro sentidos. Segundo: si el Cakravartin es solo una de las dos mitades de la conjunción o si Rey Dual y Cakravartin son la misma figura con dos nombres; los registros afirman ambas cosas, y las dos versiones circulan como circulan los itinerarios en disputa. Tercero: qué significa «se partió» —si se dividió en dos entidades separadas, si dejó de existir, o si se distribuyó en el mundo como se distribuye la sal en el agua—. Y una nota suelta que el archivo guarda sin costura: «nosotros tenemos un rey entre los dragones» — un Rey de los dragones que nadie ha vinculado al Rey Dual, y que aquí queda, como queda todo lo que todavía no encontró su lugar en la genealogía.
Véase además: Gran Khan de las Pesadillas · Giustena · Salto de Justenal · Oathbinder · Swedenborg.
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.