Queens
«El cuarto este ha tenido un olor fétido. Pero también agradable cuando ya te acostumbraste al queso.» — testimonio de la casa de Luces Tenues
Ficha catastral levantada en día de apagón. En Nueva York, barrio de Queens, este cronista registra cuatro puntos y una anomalía: un edificio llamado Luces Tenues, un departamento que no se comporta como un espacio corriente, una plaza que en la noche del apagón es la única plaza iluminada del barrio, y una tienda italiana de pizza que guarda lo que ya no llegará a destino.
El edificio y su piso
En Luces Tenues vive Olimpo. El edificio arrastra un pasado que no se borró: en el suelo «habían aparecido unas siluetas de tiza de por lo menos tres asesinatos». El piso conserva la marca de las muertes que hubo ahí; quién las sufrió y por qué las siluetas aparecieron —verbo que este cronista anota con cautela— no consta en registro alguno.
El departamento «es un lugar especial. Que es una especie de bucle, o tenía reflexiones de bucle espacial». El sitio admite permanencias largas: una compañía entera pasó ahí una semana. Y huele — a queso, primero fétido, después casi doméstico, como confiesa el testimonio que abre esta ficha.
La plaza de las seis esporas
Afuera, en la plaza, hay seis «esporas que iluminan los lugares». Son la única fuente de luz de la plaza, y la plaza es, en el día de apagones, la única con luz en todo Queens. Ahí mismo está la pizzería: «el carro está de neón», y «es una pizzeria libre para todos» — reparte sin cobrar, y funciona precisamente cuando todo lo demás se apaga.
Anótese la economía del punto: quien busca luz encuentra queso, y viceversa. Todo el abastecimiento y toda la claridad del barrio bajo apagón dependen de este único nodo.
La tienda italiana
Aparte, en el barrio, hay una tienda italiana de pizza. Ahí se encontró una garrafa de helado que «iban a ser los pasteles para la celebración de la fiesta de quince» — una fiesta que no ocurrió. La tienda funciona como depósito de cosas detenidas a mitad de camino, y el helado pertenece a la misma economía de pizza y lácteo que atraviesa Queens de punta a punta.
Cifra suelta
En los registros consta un número asociado a una inversión en el barrio: «tal vez pase 150 años vamos en Queens porque invirtió bien». La cifra existe; su sentido —tenencia del inmueble, duración de la estadía, otra cosa— no está fijado, y este cronista la deja donde la encontró.
Advertencias del cronista
Lo que este catastro no puede certificar, lo declara. No se sabe qué es una espora como estructura: tamaño, material, quién las plantó, ni qué las alimenta cuando la red muere. No se sabe si el bucle del departamento repite el espacio, el tiempo o ambos, ni si se puede salir — solo que se entró y se estuvo una semana. No se sabe si la pizzería del carro de neón y la tienda italiana son el mismo establecimiento o dos, ni si Luces Tenues, la casa de Olimpo y el departamento del bucle son un solo edificio o varios que el habla del barrio confunde. Del helado se dijo algo «del antipresente», forma que el registro mismo marca como poco clara. Y queda la pregunta mayor, que ningún vecino contesta: si las esporas, la pizzería libre y el bucle responden a una misma causa, o si son tres fenómenos independientes que eligieron coincidir en Queens. De habitantes, tránsito y autoridad fuera de la compañía, el barrio calla.
Véase además: Olimpo · Nueva York
▣ CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.