Neferu

«Soy el espíritu de Neferu, elijo a Jalim.» — fórmula recogida en la aparición matutina, dicha por el pájaro de capa negra

Todas las mañanas, «siempre desde hace miles de años», un pájaro con capa negra desciende sobre el cuerpo de Khalim y lo devuelve a la vida. Eso —y no una mujer— es lo que hoy se ve de Neferu, primera esposa de Khalim, muerta hace miles de años: «Neferu murió, murió Neferu». Los compañeros que la trataron la conocen por un epíteto que el archivo no explica: «la Estranguladora del Nilo».

Genealogía de una deuda

Tres piezas forman un solo sistema, y conviene leerlas en orden. Primero, el vínculo conyugal: Neferu fue la primera esposa de Khalim. Segundo, la muerte: fue él quien la causó — «hizo que muera Neferu, que era su primera esposa». Tercero, el remanente: lo que queda de ella vuelve cada mañana a resucitarlo.

La lógica que ata las tres piezas es una deuda invertida: el que causó la muerte recibe la vida de vuelta, todos los días, de la que mató. Si esa devolución es reparación, castigo o mera persistencia, las voces del archivo no lo dicen — y este cronista, que ha visto muchas exégesis apresuradas, prefiere dejar la pregunta en pie.

Del linaje de los Arupices, al que se asocia su muerte, queda uno solo vivo, que se declara «el único Arupice de los que quedó».

Las formas del remanente

Neferu no tiene lugar fijo: su presencia ocurre sobre el cuerpo de Khalim, dondequiera que él caiga. En la resurrección «soltó un pájaro que le puso la capa negra» sobre él, y el toque del pájaro lo devuelve «por completo», con Aliento de Vida. En otras apariciones el remanente se dispersa: «aparecen pajaritos volando» alrededor de Khalim durante su turno — «solo lo que queda de Neferu». Cuando habla, se nombra a sí misma en fórmula fija: «Soy el espíritu de Neferu, elijo a Jalim»; también «soy lo que queda de Neferu». Espíritu y resto conviven en su propia boca, sin jerarquía.

Aparte de la aparición en persona, Neferu dejó un regalo mágico que resucita a su portador: forma portátil del mismo don, pero limitada. No siempre obra —los que llevan cuenta dicen que responde cinco veces de cada ocho—, admite dos usos por día tras el primero ya gastado, y su restricción más dura es planar: si el portador no está en el plano correcto, el regalo no opera. Fuera de plano, nada.

El peso de la regularidad

Neferu es la condición de supervivencia de Khalim: sin ella, su muerte sería definitiva; con ella, la muerte es un estado transitorio con reposición diaria garantizada. Miles de años de repetición sin fallo convierten su aparición en una regularidad del mundo, no en un milagro. El alcance es estrecho —un solo beneficiario, más los portadores de su regalo— pero absoluto dentro de ese alcance.

La disputa de los esposos

Aquí las versiones se bifurcan, y el cronista debe consignar la bifurcación sin zanjarla. El esposo aparece bajo varios nombres —Khalim, Jalín, Jalil— y como Kyrios cuando habla de ella como «mi mujer»: hasta ahí, un solo hombre con muchos nombres, cosa nada rara en estos siglos. Pero otra voz sostiene que Neferu fue «una de las mejores esposas» de un tal Marco Salvador, y ningún registro establece si Marco Salvador es otro nombre más del mismo esposo o una tercera figura. Dos matrimonios incompatibles conviven en el archivo; que cada escuela defienda el suyo.

Advertencias del cronista

Queda mucho que las voces no alcanzan a fijar, y lo anoto como quien deja lámparas encendidas para el que venga después. No sé si Neferu es espíritu, remanente o entidad separada: sus dos fórmulas no se ordenan entre sí. No sé si los «miles de años» miden su edad, la de Khalim, o solo la duración de la costumbre. No sé si el pájaro de capa negra y los pajaritos dispersos son una misma forma variable o dos manifestaciones distintas. Ignoro qué hechos de su vida le valieron el nombre de Estranguladora del Nilo; cuál es «el plano correcto» que exige su regalo y qué suerte corre el portador fuera de él; si el regalo obra para cualquiera o solo para elegidos por ella; por qué Khalim causó su muerte y por qué ella, muerta, lo resucita. Y consta que Neferu figura, presente, en una escena carcelaria — cómo se concilia esa presencia con su condición de muerta, el archivo lo calla.

Véase además: Khalim


CITADO — entrada trazable al archivo: cada afirmación proviene de un registro con referencia. Donde el archivo calla, la entrada lo declara — LAGUNA — en lugar de completarlo.